30 de noviembre de 2016

La "calle Salinas" nos muestra el lugar en el que se expedía la sal para la ciudad.

La calle Salinas es una estrecha calle que se alarga desde la calle del Portal de Valldigna hasta la calle de Caballeros. El motivo de esa rotulación es que en esta calle se expendía desde 1626 la sal en un establecimiento llamado el “alfolí”. Anteriormente se llamó “de les costureres” por un taller que hubo donde se cosían tejidos. Pero lo más relevante que en esta vía encontramos es que el recorrido de la antigua y poderosa muralla árabe del S.XI de Abd el Aziz circulaba por toda ella y buena muestra es un impresionante trozo de muralla que emerge de uno de sus solares. Igualmente se cree que un arco que se halla en el interior del número cinco de la calle se correspondería con una de las puertas que tuvo este recinto amurallado.

13 de noviembre de 2016

La "calle del Padre Tosca" homenajea al autor del plano de la ciudad de Valencia más famoso.

La calle del Padre Tosca es una estrecha callejuela que, entre la calle Serranos y la calle Palomino, recorre el lateral de la casa natalicia del insigne humanista que da nombre a la calle y cuya plaza en su fachada indica tal circunstancia. Anteriormente se llamó “de Cotanda” y “de Julians”, seguramente por haber habitado aquí miembros de estas familias. También fue llamada “de tarongers” ignorándose si lo fue por haber aquí alguno de estos árboles o por llamarse así alguna familia. En todo caso, el rótulo más reciente que tuvo fue el de “Viriato” en homenaje a este guerrillero lusitano que consiguió vencer en escaramuzas a la todopoderosa Roma y que finalmente fui traicionado por sus soldados. Esto dio lugar a la famosa frase de “Roma no paga traidores” cuando fueron a cobrar su botín los que le traicionaron. Del padre Tosca, el “capellá de les ralletes”, cabe decir que realizó en 1704 el plano más perfecto de la Valencia de su época, consiguiendo con medios rudimentarios trazar cada calle, cada casa y cada árbol con una exactitud sólo comprobable hoy en día tras superponer los planos digitales de la ciudad. Igualmente, como oratoniano que era, realizó el proyecto de la iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri y del paraninfo de la Universidad.

30 de septiembre de 2016

La "plaza del Temple" albergó la sede templaria de Valencia.

La plaza del Temple se erige en uno de los tres vértices de ese triángulo “real” formado por el antiguo Palacio del Real, el Real Convento de Santo Domingo y el Real Palacio e iglesia del Temple. Se llamó "del Portal del Real" por la puerta de la muralla que aquí hubo y tiene accesos por la plaza de Tetuán, por la calle del Gobernador Viejo y por la plaza de Teodoro Llorente, que preside una estatua del pintor Ribera que hubo frente al convento.. En este entorno estuvo la torre árabe más alta de Valencia como fue la de Ali Bufat o del Cid, lugar donde se colocó el pendón de la rendición, que el rey Jaime I entregó a los templarios, quienes le habían educado y protegido, junto al palacio anejo y dependencias un 15 de noviembre de 1238. Cuando se suprimió esta orden militar en 1312 el rey Jaime II obtuvo bula del Papa Juan XXII para constituir una nueva orden que se llamaría “Orden militar de Nuestra Señora de Montesa y San Jorge de Alfama” cuya sede se estableció en el castillo de Montesa para contener el empuje de la resistencia árabe en aquella frontera. Por el terremoto sufrido en 1748 su sede se trasladó al Temple de Valencia, que nunca ha perdido su nombre a pesar de la extinción de la Orden.

A mitad del S.XIX se produce la exclaustración de la Orden y el convento se destina a sede del Gobierno Civil, hoy de la Delegación de Gobierno, y la iglesia concedida a los Padres Redentoristas en 1917. En ella destaca su noble fachada con dos esculturas que representan la “Piedad” y la “Devoción” y el tabernáculo del altar mayor que contuvo la imagen de la Virgen de Montesa y hoy un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro. También destaco la devoción que se tiene a San Expedito en el altar lateral que le cobija. Por último, diré que la demolición de la muralla medieval comenzó en esta plaza.

20 de septiembre de 2016

La "calle de Vitoria" pasó de homenajear a un pintor a hacerlo a una ciudad.

La calle de Vitoria se sitúa entre la plaza de Mariano Benlliure y la calle del Embajador Vich. Se llamó en tiempos “de Jorrutes” por tener esta familia aquí su casa, de “Mestre Torrelles” por el mismo motivo y “de la muda” por tener en esta calle su casa alguien de esta condición. Igualmente se ha afirmado que el milagro de la muda de San Vicente Ferrer pudo ocurrir en esta calle, aunque otras fuentes la ubican en otro lugar. Se cree que el personaje que da nombre a esta calle pudo ser Vicente Victoria, pintor y canónigo valenciano del S.XVII que nació en Denia, estudió en Roma y se convirtió en un gran coleccionista de obras de arte. Fue en la década de los 70 del S.XX cuando el primitivo nombre “de Victoria” cambia por el de “Vitoria” para honrar quizás a la capital de la provincia de Álava.

10 de septiembre de 2016

La "plaza de Lope de Vega" centra bulliciosa el recuerdo de Valencia al "Fénix de los Ingenios".


La “plaza de Lope de Vega” tuvo un rótulo cerámico muy bello que hoy se encuentra desubicado de su lugar, los arcos hoy cegados de la logia de la iglesia de Santa Catalina. Con accesos desde las calles de la Sombrerería, del Trench, de Martín Mengod y de la Virgen de la Paz, es presidida por la puerta barroca de la fachada principal de dicha iglesia y su gran ventanal circular. Este era el lugar, la “llotgeta del mustasaf”, donde el más poderoso de los funcionarios medievales, el almotacén o musstassaf, establecía sus sesiones para hacer justicia, entre otros, en los litigios sobre pesos y medidas y en la comprobación de la calidad de los huevos que se vendían. Recuerdo de aquello nos queda la argolla y el soporte pétreo en la parte superior de dicha ventana donde colocaba su bandera en los días de sesión. Y para aquellos que osaran vulnerar la justicia del comercio se establecía un podio de piedra en una esquina de la calle Derechos recayente a la plaza del Doctor Collado donde eran expuestos a la humillación pública.


Se llamó en tiempos de “les Herbes”, “de la peixcatería” y “dels caps” pues hubo puestos donde se vendían desperdicios de reses ovinas. Así, platerías, librerías de lance e, incluso, la fachada de la autodenominada como casa más estrecha de España emergen en una plaza bulliciosa, repleta de turistas y aledaña de una plaza redonda castiza y entrañable. En 1917 se renombró a esta plaza dedicándola al literato Félix Lope de Vega, el conocido como “Fénix de los Ingenios”, que ya tuvo una calle en el barrio de pescadores cerca de la calle de las Barcas. Su vinculación con nuestra ciudad fue intensa y, sin ir más lejos, cumplió en 1589 su destierro aquí, escribió la comedia “Los locos de Valencia”, se bautizó en la iglesia de San Esteban a su hija Teodora y su esposa Isabel fue enterrada junto a la pila bautismal de San Vicente Ferrer.

30 de agosto de 2016

La "Rinconada de Federico García Sanchiz" da nombre a la plazoleta situada junto al Palacio del Marqués de Dos Aguas.

La Rinconada de Federico García Sanchiz ocupa un espacio emblemático de Valencia entre la calle Poeta Querol y la calle de la Abadía de San Martín. Esta última calle absorbía hasta los años 40 la que hoy mostramos para acabar dando singularidad al Palacio del Marqués de Dos Aguas y la parte lateral de antigua Palacio de los Cardona, hoy Hotel Inglés. Se llamó en tiempos “carrer dels vicaris” por habitar en ella clero de la próxima iglesia de San Martín y en época de la Guerra Civil se la conoció como “del Socorro rojo”. El edificio más singular de esta rinconada es un edificio palacial de amplia fachada que construyó el arquitecto Salvador Monmeneu. Destacan en él dos grandes jarrones en la fachada del piso principal aunque el edificio se encuentra clausurado y a la espera de que una mano creativa le devuelva el esplendor tapado.
Pero el verdaderamente sublime es el Palacio del Marqués de Dos Aguas. Proveniente de una casa palaciega típica de la Valencia gótica, el resultado actual deviene de una serie de reformas efectuadas en los siglos posteriores al S.XV y, en especial, la de 1740 de la familia Rabassa de Perellós, familia conocida por su opulencia. Su portada principal es obra de Hipólito Rovira e Ignacio Vergara mostrando una hornacina donde destaca la Virgen del Rosario. A ambos lados aparecen dos matronas arrodilladas que portan una vasija que derrama monedas y la otra derrama frutos desde sus manos, dos atlantes y una vasija que derrama agua como símbolo del título de Dos Aguas. En 1949 fue adquirido por el Gobierno de España para dedicarlo a Museo Nacional de Cerámica por iniciativa de Manuel González Martí. Respecto al personaje que motiva esta Rinconada diremos que Federico García Sanchiz que fue un eminente orador y literato nacido en la calle Guillem de Castro que disertaba sobre los temas más variados y que alcanzó la fama en Nueva York y Buenos Aires, prodigándose en sus visitas a Valencia para deleitar con sus discursos.  

20 de agosto de 2016

La "calle de Padilla" recuerda a este comunero de Castilla.

La “calle de Padilla”, entre la Calle de San Vicente Mártir y la Calle del Músico Peydró, tuvo en otros tiempos un trazado más largo ya que alcanzaba a la Calle Quevedo antes de que existiera la Avenida del Barón de Cárcer. Entre los distintos nombres que tuvo conocemos el de “Lita” por ser este un presbítero que aquí habitó, la de “Carabassins” por haber habido algún puesto de venta de este género, el de “Na Verdanja” y el de “Pilades”, corrupción de “Pilares” por los pilares que pudo haber en esta calle. Respecto al personaje de Juan de Padilla diremos que fue un célebre comunero de Castilla, noble y capitán general de dichas tropas que fue ajusticiado junto a sus compañeros Bravo y Maldonado.

5 de agosto de 2016

La "plaza de San Nicolás" alberga la iglesia de frescos más deliciosos de Valencia,

La “plaza de San Nicolás” tiene accesos por “Marsella”, “En Roca”, “Horno de San Nicolás”, “Abadía de San Nicolás” y “Correo Viejo”, y su nombre viene de tener junto a ella a una de las antiguas mezquitas que se convirtieron en parroquias como fue la de San Nicolás. Su fábrica gótica sufrió una remodelación barroca por Pérez Castiel y en torno al 1700 fue magníficamente ornamentada con frescos por Dionis Vidal y con la intervención de Antonio Palomino. Estos han sido recientemente restaurados por la "Fundación Hortensia Herrero" y bien merecen el apelativo de la "capilla sixtina valenciana". La iglesia queda dedicada al obispo de Bari y a San Pedro Mártir, teniendo una urna con los restos del Beato Gaspar de Bono que fue aquí bautizado, teniendo una fachada lateral de carácter neogótico con un panel cerámico en el que San Vicente Ferrer profetiza a Alfonso de Borja que él sería papa y que le canonizaría. Frente a ella tenemos el Palacio del Barón de Santa Bárbara que es sede de la Dirección General de Deportes. Otros nombres que tuvo el lugar fueron los de “En Joan Alegre”, “En Bonança” y “Mosén Sallés”. 

20 de julio de 2016

La "calle de En Bou" recuerda al fundador del Hospital de Pobres Pescadores.

La “Calle de En Bou” discurre entre la “Calle Tundidores” y la “Calle Correjería”. Allí se hallaba desde el S.XIV la mansión solariega de Pedro Bou, fundador del Hospital para pobres pescadores que se hallaba en lo que hoy sería la confluencia del Paseo de Ruzafa con la Calle Colón. La mansión mencionada, soberbio palacio que fue rehabilitado para recuperar su genuino estilo gótico, es hoy sede del Instituto Valenciano de la Vivienda. Su construcción se data entre los años 1470 y 1520 y no faltan en él elementos renacentistas. En esta calle estuvo la pequeña escuela de un entrañable maestro como fue Don Generoso Hernández, sobre la cual se colocó una lápida de mármol blanco conmemorativa.

5 de julio de 2016

La "calle de Valeriola" recuerda a una de las dos ramas de esta familia.

La calle de Valeriola se ubica en el barrio del Mercado enfrente de la puerta principal de la iglesia de los Santos Juanes limitándola la calle Botellas y la calle de Santa Teresa. Se denominó erróneamente en tiempos como “de Badriola” por corrupción seguramente del apellido Valeriola, hasta que en 1873 adquirió el actual. Hay que destacar que en Valencia hubieron dos ramas de los Valeriola, una que eran los dueños del palacio aún existente en la calle del Mar adquirido por la "Fundación Hortensia Herrero", y otra procedente de Navarra que habrían acudido a la conquista de Mallorca y Valencia y que son los que aquí referimos.

20 de junio de 2016

La "calle de Valldaura" albergó el corral de los ahorcados.

La calle de Valldaura se alarga desde la calle dels Transíts y la de Virués, en el entorno de la plaza Rodrigo Botet. Anteriormente se llamó “del Carraixet vell” ya que aquí hubo un corral perteneciente a la familia Saavedra que sirvió para levantar un patíbulo donde aparecían expuestos los cadáveres de los ajusticiados antes de ser sepultados. Por tanto, fue un lugar que hacía función similar al del cementerio del Carraixet que se halla en Tavernes Blanques y que era el lugar donde la Cofradía de la Mare de Deu dels ignoscens i desamparats  llevaba a sus reos y donde también eran expuestos a la visión pública. El origen del nombre de la calle bien puede deberse a la casa de alguien de este apellido que pudo ser familia de la mujer de Luis Vives.

5 de junio de 2016

La "calle del Trinquete de Caballeros" presenció un lugar para los juegos de pelota.

La calle del Trinquete de Caballeros se alarga desde la plaza de Napoles y Sicilia hasta la plaza de San Vicente Ferrer y su nombre arranca de los tiempos en que tanto el vulgo como los nobles jugaban a pelota en las calles. La iglesia del Milagro de la calle del Trinquete Caballeros lleva el nombre del Milagro por el hecho de que la cofradía que se cuida de la Virgen de la Seo tiene allí su capilla y su denominación recuerde el milagro ocurrido con esta imagen un 14 de agosto de 1556. Pero en su fachada principal vemos una escultura de la Virgen de la Providencia de estilo gótico francés de mediados del S.XIV que es cubierta por un doselete y una ménsula sobre la que se apoya. Estos dos elementos son auténticos pero la escultura es una réplica del original que se conserva en el Museo Catedralicio. Su advocación deviene de ser la Virgen de la Providencia la patrona del Hospital de Pobres Sacerdotes que en su origen ocupó la casona de esta iglesia. Del mismo modo, un precioso retablo de azulejos que representa a la Virgen del Rosario se ve en su lateral. En esta iglesia destaca el panel de azulejos de su primera planta donde se representan escenas de la vida de San Luis Bertrán.

Enfrente, la magnífica iglesia y residencia de los Caballeros de la Orden de San Juan del Hospital maravilla por su belleza. En el entorno de la puerta de la Xerea de la muralla árabe los predios otorgados a los sanjuanistas después de la conquista de 1238 llegaban hasta la calle del Mar, reduciéndose con posterioridad. Es notable la devoción al Cristo de las Penas, que tuvo un callizo estrecho, hoy desaparecido, en el que su cofradía realizaba una procesión penitencial. A mediados del S.XIX la iglesia dejó de pertenecer a dicha Orden y pasó a ser una pequeña iglesia parroquial que se trasladó en 1897 a la calle de Isabel la Católica con este nombre y luego se renombró como San Juan y San Vicente. No faltan en esta calle palacios como el de los condes de Almenara y que hoy ocupan las Hijas de María Inmaculada para ayudar a encontrar trabajo a asistentas extranjeras y que lo separa del antiguo Hospital un azucat. Frente a él, el palacio de la Baronesa de Alacuás da sede a lo Rat Penat. La calle como hoy la conocemos tuvo dos tramos bien diferenciados, desde la plaza de San Vicente Ferrer hasta la esquina con la calle del Milagro, y el que iba desde esta esquina hasta la entrada de la calle del Barón de Petrès. Cuando se derribaron viejas manzanas para abrir la actual plaza de Napoles y Sicilia lo que quedó de los dos tramos se unificó en el actual rótulo. El primer tramo mencionado se llamó “de Chepolella” y el segundo “dels Montaguts”. Los dos tramos ya unificados se llamaron “del trinquet del pavorde” en 1505.

20 de mayo de 2016

La "calle de Zapateros" acogió la primera casa gremial de Valencia.

La calle de Zapateros, entre la plaza de San Lorenzo y la calle de Serranos, nos trae a la memoria el primer gremio que dispuso de casa propia desde el año 1369 y que incluía oratorio y hospital para los pobres del oficio por lo que se llamó en tiempos “de la Cofraría dels sabaters”. Tanta importancia tuvo que sus oficios religiosos en honor de sus patrones San Crispín y San Crispiniano tuvieron indulgencias papales. Esta ocuparía parte del Palacio de los Montoliu, cuya fachada principal daba a la plaza de Cisneros pero la trasera a esta calle de Zapateros. Por eso en esta parte se albergaron unas caballerizas conocidas como “Cochera de Regües” destinado s los coches tradicionales para familias pudientes. Modernamente, se derribó para construir un aparcamiento de tres plantas. Casi en la calle de Serranos encontramos la fachada lateral del antiguo convento de los Padres Camilos, que fue leprosería, hoy destinado a la Dirección General de la Mujer. Entre los habitantes ilustres de esta calle destaca en el S.XVII el notable pintor de bodegones Tomás Yepes.

5 de mayo de 2016

La "calle de las Mantas" recuerda los artesanos que comerciaban con ellas.

La calle de las Mantas es delimitada por la plaza del Mercado y la calle de los Derechos. Su nombre deriva de aquellos artesanos de la Serranía que comerciaban en el mercado con paños y tejidos y que finalmente establecieron en este entorno sus comercios estables. Entre estos estaban los de confección de camisas y por ello se llamó también carrer nou dels camisers y carrer dels camisers. Anteriormente también se llamó de “tots sants". Y aconteció en el año 1447 un voraz incendio que arrasó más de cien casas y acabó con la vida de veinte vecinos de este entorno por lo que, al reconstruirse, se llamó carrer nou. Pero si algo ennoblece esta calle es la de haber sido la natalicia del más insigne de nuestros pintores, Joaquín Sorolla y Bastida, cuyo comercio paterno de telas aquí se situó y del que un gran retablo cerámico nos da noticia.

30 de abril de 2016

La "plaza de la Virgen" constituye el centro de los actos más emblemáticos de los valencianos y la más entrañable de sus plazas.


La Plaza de la Virgen es, de seguro, la más emblemática y querida de Valencia. Con accesos, principalmente, desde la calle Micalet, Caballeros, Navellos, Bailía y Horno de los Apóstoles, se enclava en lugar de la Valencia fundacional romana, en la intersección de su cardus y decumanus, lugar donde antaño se ubicó su Foro y hoy una placa en medio del suelo de la plaza nos recuerda cómo Valencia fue fundada en el año  138 A.C. aprovechando la venida de soldados veteranos que fueron a luchar contra Viriato en la Lusitania. Los musulmanes, por su parte, convirtieron el lugar en el más adecuado para albergar su mezquita mayor en el centro de su medina y se aprovechó la Puerta de los Apóstoles de la catedral ya cristiana para que fuera el escenario glorioso de las sesiones del tribunal de justicia vivo más antiguo de Europa como es el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia. Sucesivos nombres aprovecharon la coyuntura política para definir los tiempos que se vivían: El más tradicional fue el de plaza de la Seu por hallarse allí la catedral. Pero también en el año 1408 sabemos que se llamó “del pes de la palla” por hallarse el servicio de pesaje de esta materia tan apreciada. También se llamó “plaza de les Corts” por hallarse inmediata a ese edificio cuando estuvo en el actual Palau de la Generalitat, “del Estatuto”, “plaza de Fernando VII”, “de la Constitución” en el S.XIX, “de la República Federal” en 1875, “plaza de Vinatea” durante la Guerra Civil y, finalmente, “plaza de la Virgen” desde 1940.

La plaza tuvo unas dimensiones más reducidas en 1956 pues la actual es producto de la demolición de una manzana de casas que después ubicaron la Tómbola Valenciana de Caridad del Arzobispo Olaechea y también su aspecto pues existió hasta los años 70 una gran fuente en el lugar donde se ubica la gigantesca imagen de la Virgen para recibir las ofrendas florales en las fiestas falleras y que fue sustituida por la que conocemos unas decenas de metros más allá y que representa al rio Turia con las ocho acequias que nutren sus aguas. Antes de construirse la Basílica, el aspecto lo dominaba la “obra nueva de la Catedral” con sus arcadas a modo de balcones corridos que alojaban la capilla a la que se trasladó la imagen de la Virgen de los Desamparaddos desde la ermita del Capitulet del antiguo Hospital dels folls, ignoscens e orats. Cuando se decidió construir en 1667 una casa más digna para la patrona se la dotó de un edificio basilical de planta cuadrangular, ovalada en el interior y con una magnífica cúpula ornamentada con pinturas murales de Palomino. En el altar mayor la Virgen es flanqueada por dos figuras marmóreas de San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer. Frente al edificio basilical, la conocida como “Casa Vestuario” se destina a lugar para deliberaciones del Tribunal de las Aguas y biblioteca. Más allá, los jardincillos del Palau de la Generalitat o “jardincillos de la Audiencia” ocupan el solar en el que antaño se situaba la antigua Casa de la Ciudad o Ayuntamiento desde 1342 antes de trasladarse a mediados del S.XIX a la Casa de Enseñanza del Arzobispo Mayoral.  Igualmente, el altar de la pila bautismal de Sant Vicent Ferrer coloca aquí su tablado para la representación del miracle y no menos emocionantes son el traslado de la Virgen desde la Basílica hasta la Catedral y la estampa que ofrece la plaza en la procesión del Corpus cuando sus “rocas” la atraviesan. En suma, el teatro perfecto de los sueños valencianos.

20 de abril de 2016

La "calle del Mar" presenció los sucesos más sangrientos en plena judería.

La larga y rectilínea calle del Mar tiene salidas por la plaza de la Reina y la calle del General Tovar. Esta fue la resultante de la unión de distintos tramos pues en un principio lo era sólo el tramo que iba desde la plaza dels ams o de los anzuelos, actual del altar de San Vicente, hasta la propia puerta del Mar de la muralla cristiana, quedando por tanto extramuros de la antigua muralla árabe. Arrancando desde la plaza de la Reina el primer tramo que encontramos sería el de la antigua plaza de la Figuera, posterior plaza de Santa Tecla por tener allí el convento esta orden agustina, que procedía de su convento de la calle Corona, posterior Beneficencia, y que dieron esta advocación por ser patrona de Tarragona y asentarse aquí repobladores procedentes de esta ciudad. Hay que recordar que el renombrado Cristo del Rescate vino con esta orden y que, tras varios avatares, encontró acomodo en la iglesia de San Esteban que es donde actualmente se encuentra. El siguiente tramo sería el que se llamó Carrer Nou y también carrer de la Cristiandat vella, desde las actuales calle de las Avellanas hasta la de San Cristóbal, y que presenció cómo, tras el pogrom o invasión de la judería de 1391, la primitiva sinagoga mayor fue convertida en 1409 en convento de las monjas de San Cristóbal tras encontrarse milagrosamente en el subsuelo de la citada sinagoga una imagen de este santo. Posteriormente se llamó de “en Pujades” por tener los condes de Anna su casa en este lugar. Fue en el año 1868 cuando abandonaron el convento presionadas por la Junta Revolucionaria pues se decidió demoler este convento y el de Santa Tecla para ensanchar la calle por lo que se trasladaron al Convento de clarisas de Jerusalén, primero, al de los Antonianos de la Calle Sagunto, después, y, finalmente, los vendieron para adquirir unos huertos lindantes con la calle de Alboraya que es donde se ubica su convento en la actualidad.

Enfrente del que fue convento de las agustinas se encuentra el magnífico Palacio de los Valeriola, suntuosa mansión que fue sede del periódico “Las Provincias”, que estuvo durante demasiados años en situación de reclamación al ayuntamiento por parte de sus propietarios con carteles reivindicativos incluidos, y sede del Pub Juan Sebastián Bach que tenía fieras enjauladas en su patio. En fechas recientes ha sido felizmente adquirido por la Fundación Hortensia Herrero para ser rehabilitado y ser sede de un centro cultural. Lindando con este y separados por un estrecho callejón hoy tapiado y que se llamó calle de las Penas por transitar por ella la procesión del Cristo de las Penas desde San Juan del Hospital encontramos el palacio de los Valero de Palma con fachada a la plaza de San Vicente Ferrer. Nuestra calle fue igualmente testiga de las procesiones penitenciales que ex cautivos trinitarios hacían por nuestra ciudad en acción de gracias por su liberación y de las que Cervantes pudo haber sido partícipe. El siguiente tramo se llamó plaza dels ams o de los anzuelos, después “altar de San Vicente”, por tener algún comercio en el que los pescadores se proveían de material para la pesca y que conoció del milagro que San Vicente obró sobre el hijo de Miguel Garrigues al sanarle y que cuenta con el retablo cerámico alusivo. Adosada al palacete de los Vallvert, se encuentra la iglesia de la casa natalicia de San Vicente Ferrer, que fue pasando en manos del convento de Predicadores, gremio de boneteros y el Consejo de la Ciudad. En 1915 retornó a los Predicadores y en 1950 se resolvió darle un nuevo aspecto integrando la iglesia, el pouet, su casa natalicia y las bellas cerámicas que la adornan. Por último, encontramos el edificio sede de la obra social de Bankia, magnífica construcción heredera del solar donde estuvo hasta 1932 el palacio de los Castrillo y de Orgaz.

10 de abril de 2016

La "calle de los Serranos" homenajea a los procedentes de esta comarca que se adentraban por la puerta de la muralla cristiana.

La "calle de los Serranos" debe su nombre al portal de la muralla medieval por el que entraban los procedentes de la Serranía y la zona norte de Valencia, alargándose desde la plaza de Manises hasta la plaza de los Fueros. En esta zona abundaron comercios de carácter modesto de distintos ramos textiles y de alimentación. Destaca en su entorno el conocido como “el Refugio”, lugar que acogía a los vecinos cuando sonaban las sirenas de la Guerra Civil. Dos personajes ilustres como fueron el poeta Teodoro Llorente y el padre Tomás Vicente Tosca, autor en el año 1704 del más formidable de los planos de la Valencia de su época, con profusión de detalles y edificaciones, siendo ademád el primer matemático y humanista de su época. Bajo su dirección se construyeron igualmente el paraninfo de la Universidad, la puerta del Real o el edificio que hoy es la iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri. Igualmente debo destacar la torre eclesial que existe hoy adosada a un edificio de viviendas en lo que fue la antigua Colegiata de San Bartolomé y cuya curiosa historia y cómico desenlace han dado este increíble resultado. Por ello esta calle se llamó en tiempos "major de Sant Bertomeu".

5 de abril de 2016

La "calle del Pintor Sorolla", verdadera arteria financiera de Valencia.

La calle del Pintor Sorolla es hoy centro del eje financiero de Valencia entre la calle del Poeta Querol y la plaza de Alfonso el Magnánimo. En tiempos se llamó plaza de las Barcas como continuación notablemente ensanchada de la actual calle de las Barcas hasta que en julio de 1900 se decidió dedicarla al más notable de nuestros pintores con una placa realizada por Mariano Benlliure.  Esta zona estuvo ocupada por el antiguo barrio de pescadores, lugar donde calafates y vendedores de aparejos suministraban de sus artes a los pescadores del Grao. Pero el inicio de la calle se conoció también como “de la morera” por el enorme y viejo árbol que allí hubo y que se puede observar en el plano del Padre Tosca y que dio lugar a la conocida Farmacia de la Morera. Al demolerse, esta farmacia su solar lo ocupó uno de los edificios más vibrantes de la ciudad, la del antiguo Banco de Valencia, compendio de estilos para resultar de un eclecticismo delicioso, cuya obra se encomendó a arquitectos de la talla de Traver, Almenar, Davó y Goerlich. El final de nuestra más simbólica institución financiera es conocido por la gestión infame y analfabeta de tantos mediocres que han colocado el nombre de nuestra ciudad como el paradigma de la corrupción más indecente.
 Otro magnífico palacio es el que fue de la familia Caro hasta que fue habilitado por el Banco Urquijo. En relación a los Caro hay que decir que su magnífico palacio de la calle Almirante ha sido rehabilitado con exquisitez y sabiduría, elementos muchas veces ausentes en rehabilitaciones de nulo gusto en nuestra ciudad, por Santiago Máñez Testor para convertirlo en el Hotel Caro, verdadero ejemplo de cómo se puede actuar en un edificio histórico con respeto, compromiso y sabiduría. También el Palacete de los Pescara nos da un ejemplo de solemne arquitectura en esta calle sorollesca. Finalmente destacaré el edificio del antiguo colegio de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva, fundado por este santo en 1545 y tenido como el primer seminario del mundo adelantado a las disposiciones del Concilio de Trento. De aquel edificio  demolido sólo subsiste la propia presencia de la institución en un edificio impersonal que muestra en su entrada el medallón que hubo sobre la fachada de su antigua iglesia.

30 de marzo de 2016

La actual "plaza del Ayuntamiento" arranca de la demolición del antiguo convento de San Francisco.

La actual plaza del Ayuntamiento se ha convertido en el centro neurálgico de casi todas las grandes celebraciones de la ciudad. Pero no siempre fue así. Ocupada en sus orígenes ya desde 1423 por el magnífico convento de San Francisco todas sus reformas posteriores traen causa en la demolición de aquel cenobio. Ese se conectaba con la actual calle de San Vicente Mártir por la conocida como “deballada de Sant Francesc” y la extinta plaza de Cajeros y sus sucesivas rotulaciones venían motivadas por los aires políticos de cada momento. Así, se llamó plaza del General Espartero en 1840, de Isabel II en 1843, de la Libertad en 1868, de nuevo plaza de San Francisco en 1874, de Emilio Castelar en 1899, del Caudillo en 1939, del País Valenciano después y, finalmente, del Ayuntamiento desde 1987. Entre los notables edificios que la ocupan debemos nombrar el Edificio de Telefónica, ocupado antaño en sus solares por la cabecera de la antigua estación de los Ferrocarriles del Norte de España que traía su playa de vías hasta aquí en 1851 hasta que fue trasladada a la de la calle Játiva. De su más conocido edificio como es el Ayuntamiento diré que en 1897 comenzó a construirse la fachada principal ya que en 1854 se había declarado en ruinas la antigua Casa de la Ciudad que ocupaba los actuales jardincillos de la Generalitat y se trasladó de forma provisional a la Casa de Enseñanza del arzobispo Mayoral en la calle de su actual nombre. Cuando esta fue insuficiente se decidió con los solares de la antigua iglesia de la Sangre convertirlos en el conjunto consistorial que hoy conocemos. 
El Palacio de Correos y Comunicaciones muestra en su fachada estatuas que representan las cinco partes del mundo junto con distintas representaciones del mundo de los envíos. También es notable el edificio del Ateneo Mercantil, institución que, tras pasar por distintos lugares de nuestra ciudad, adquirió los solares de esta plaza y puso su primera piedra en 1934. Su vecino Cine Rialto nos trae trazas del mejor art decó de la época. El antiguo Palacio de Jura Real, en la esquina con la calle de la Sangre, nos trae recuerdos de la conocida animadversión entre las familias de los Castillo y los Merita y de cómo desembocó aquella historia en el “nano del carrer en Llop” del que hablamos al tratar de esa calle. Igualmente reseñables son los edificios de la Equitativa, con su gran diosa de la Justicia presidiendo su tímpano, y el de Generali, con el gran león vigilante de los aconteceres de la plaza. Respecto a la estatuaria, obras notables de Benlliure como la del Pintor Ribera, que actualmente se halla en la plaza del poeta Llorente, y la del Marqués de Campo, hoy en la plaza de Cánovas, se ubicaron aquí en su momento. También la ecuestre del caudillo Francisco Franco pululó por estos lares hasta ser sustituida por la de Francesc de Vinatea, férreo defensor de nuestras leyes forales. La dispersión de viejos quioscos de venta de bebidas y de flores fue resuelta en 1939 por el arquitecto Javier Goerlich con la plaza más bella que aquí hubo, una gran plataforma triangular a la que se accedía en alto por unas escalinatas y que contaba con tres fuentes en sus ángulos representando a las tres provincias de la Comunidad Valenciana. En sus sótanos se ubicaron los kioscos de flores y en su parte superior, rodeada por una barandilla, un óculo circular permitía ver los comercios de flores de la parte inferior, llamado así popularmente la “tortada de Goerlich”. En 1953 se decidió acabar con aquella bella remodelación para dar paso a la impersonal que conocemos. Otros edificios a mencionar serían la casa Noguera, la casa Suay y, en la esquina de la calle de las Barcas, donde hoy se alza el más nefasto de los edificios de la plaza, recordar que estuvo el “Gran Hotel y Fonda de España” que llenó con su pequeño autobús el tránsito de los viajeros desde la vieja estación de ferrocarriles hasta sus instalaciones.

20 de marzo de 2016

La "calle de Zapata" recuerda el apellido de un médico vecino de esta calle.

La “Calle de Zapata” es un estrecho vial entre las calles Cotanda y En Llop que se dedicó a un médico que tuvo tal apellido. Anteriormente se la conoció como “descuarterats” o “escorcharosins” ya que aquí habitaban gentes que trasquilaban caballerías procedentes de las que morían en las posadas que había alrededor. Así, las calderas se llenaban con los cadáveres de las caballerizas para fundir sus grasas y fabricar con ellas otros productos. Pero también tuvo otro nombre singular como fue el del “penjat”, ya que algún individuo pudo ahorcarse en este lugar.  En otros tiempos esta vía tuvo un trazado más largo pues atravesaba Cotanda y llegaba a una calle llamada de Rojas Clemente, anteriormente conocida como “mesón del caballo”. 

5 de marzo de 2016

La "calle de Espada" tiene una extraña forma que la hace singular.

La calle de Espada tiene una de las formas más singulares de las de nuestra ciudad pues lo hace como una Z con dos azucats intermedios. Encajonada entre la plaza de Tetuán y la calle del músico José Iturbi, no tenemos noticias del origen de su nombre. Sí en cambio las tenemos de dos rotulaciones anteriores como fueron las de “Mare de Deu dels Angels” y “de los asnos” pues en esta calle estaban las cuadras que guardaban estos animales y daban leche a los enfermos por ser más ligera que otras.

25 de febrero de 2016

La "plaza de la Compañía" recuerda a la iglesia jesuita que la preside y que presenció el "crit del palleter".

La Plaza de la Compañía, con accesos desde la Calle de la Cenia, Lonja, Cordellats y de las Danzas, se llama así por asomar la fachada principal de la iglesia de los Jesuitas, edificada en el año 1896 en sustitución de la que en el año 1868 mandó demoler la Junta Revolucionaria. Es reseñable la historia del jesuita con gran fama de santidad llamado Martín Alberro, que tenía una grandísima devoción por la Virgen María, y que tuvo un sueño en el huerto del Colegio de San Pablo en que la Virgen se le apareció y le mandó buscar quien se encargara de pintarla tal y como él la veía. Fue entonces cuando fue avisado Juan de Juanes, el famoso pintor, para que la pintara con el título de la Inmaculada Concepción al dictado de las instrucciones del padre Martín. Así se hizo y el lienzo hoy se halla en un altar de la iglesia de la Compañía de Jesús y a su lado una losa de mármol relata esta historia. Cuando con la Revolución de 1868 se derribó esta iglesia, la pintura pasó a la Capilla de la Comunión de la iglesia de los Santos Juanes y después al Museo de Bellas Artes que estuvo en el Convento del Carmen, para volver finalmente al altar donde se halla actualmente. Antiguamente se la llamó Plaça de les Pançes por una casa que vendía este producto y en el año 1840 de D´Ocon. Pero nuestra plaza se hizo célebre porque en ella se inició el levantamiento del pueblo valenciano contra la invasión francesa, promovido por un modesto vendedor de pajuelas de azufre llamado Vicent Doménech, el “Palleter”. Este, indignado por la abdicación de Fernando VII y el avance de las tropas francesas, declaró la guerra a este ejército marchando a la Plaza del Mercado donde rasgó ante el pueblo el papel sellado que anunciaba el nuevo orden. Esa efemérides de Mayo de 1808 fue inmortalizada por lo Rat Penat en una placa que se halla en la fachada posterior del patio de los Naranjos de la Lonja que recae a esta plaza.

10 de febrero de 2016

La "calle de Viciana" homenajea a uno de nuestros más grandes cronistas.

La calle de Viciana tiene salida y entrada por las calles del Salvador y la plaza del Conde de Carlet. Se llamó en tiempos de “les abadies” por vivir allí los sacerdotes que atendían la cercana iglesia del Salvador, de “la baroneta” por tener allí en el año 1730 Violante Calatayud unos patios, “Luz” por un procurador que aquí vivió y “de San Cristóbal” por un retablo cerámico que sobre la entrada de una de sus casas hubo. En el año 1872 se la renombró con el título actual en homenaje a uno de los más grandes cronistas e historiadores que ha tenido el Reino de Valencia, nacido en Burriana en el año 1502, autor de la obra "Crónica de la Ínclita y Coronada Ciudad de Valencia", personaje de excepción del movimiento de las Germanías. La apacible apariencia de esta calle es resaltada por una plazoleta que en medio de esta nos regala un pozo de piedra colocado en el centro de la misma.

24 de enero de 2016

La "calle de San Miguel" recoge la memoria de la iglesia que aquí hubo.

La “Calle de San Miguel” tiene accesos por la calle Quart y la plaza de Mosén Sorell, debiendo su nombre a la antigua mezquita renombrada como iglesia de San Miguel y que databa de tiempos de la Conquista. Esta se hallaba en pleno barrio de la Morería y se le añadió la advocación de Sant Donís por ser este el patrón del día en que hizo su entrada en la ciudad Jaime I. Pero como el templo estaba encuadrado en dicho barrio musulmán se les concedió seguir ejerciendo allí su culto hasta que en el año 1521 un motín de los cristianos restituyó este al culto cristiano. En esta existió una cofradía dedicada al arcángel San Rafael y se guardaba el monumental San Cristóbal de los peraires procedente de la ermita derribada en la calle Corona. Tras la demolición del templo en los años cuarenta, su portada neoclásica se trasladó a la iglesia de San Pascual de la calle del Doctor Moliner. También en esta calle tuvo su entrada la conocida como Casa de la Misericordia y que hoy es la iglesia de Nuestra Señora del Puig. Antiguamente se llamó “de Malcuinat” (torpe) como apodo de alguien que vivió aquí y de “Tintureros”, que eran lo que tintaban lanas e hilaturas.

19 de diciembre de 2015

La "plaza de la Bocha" recuerda el anttiguo juego de bolos que aquí se practicaba.

La “plaza de la Bocha” tiene accesos por las calles Recaredo, Camarón y Foyos. Su configuración actual difiere un tanto de la que tuvo en el pasado pues hoy su área central la ocupan unos jardincillos cercados y debe su nombre a que allí hubo en el pasado un juego público de pelota o bolos. Se denominó en el pasado como “del carbó” pues aquí se vendía tal mineral y se encuentra a espaldas de un magnífico edificio sede del Gremio de Carpinteros que presenció sin duda el trabajo laborioso de los obradores de artesanos de la seda que en este entorno hubo. En 1899 se trasladó aquí la sección de niñas del Colegio de San Vicente Ferrer, primero que hubo en España dedicado a la atención de ciegos y sordomudos.

3 de diciembre de 2015

El "Pasaje de Ripalda" es un entrañable pasadizo comercial que se abre desde la calle de San Vicente Mártir.

El “Pasaje de Ripalda” es un moderno pasaje que se abrió en tiempos modernos entre la Calle de San Vicente Mártir y la Plaza de Mariano Benlliure, teniendo este nombre porque fue abierto en el edificio conocido como "de Ripalda" por la propiedad de la marquesa de Campo Salinas, también condesa de Ripalda. Este tuvo en su entorno de principios el S.XX la conocida y extinta plaza de Cajeros, lugar que gozaba de una gran actividad comercial y de tránsito a pesar de su pequeño tamaño. Su nombre le venía dado por haberse asentado en este lugar carpinteros que se dedicaban a la construcción de arcas. La construcción del pasaje data del año 1889 y mide 50 metros de longitud por cuatro de anchura. En ella destacan los grandes portalones de hierro forjado que protegían los antaño famosos Café Inglés, Gran Hotel Ripalda y Café Hungría. En su rotulación aparece curiosamente una representación del desaparecido Palacio de Ripalda que estuvo en la actual Alameda a la altura de Viveros.

14 de noviembre de 2015

La "calle de Zurita" rememora a este cronista de nuestra ciudad.

La “Calle de Zurita” hace referencia al cronista Jerónimo Zurita y Castro, con salida en la Calle Tosalet y entrada por la Calle Entenza. Este personaje destacó igualmente en los campos de la Historia y la Medicina al ser médico personal de Carlos I y secretario de Felipe II. Hoy destacan en su entorno el antiguo seminario conciliar y el Conservatorio de música. Con anterioridad se llamo Forn de Pedreguer y Forn de Na Crespa.

16 de octubre de 2015

La "Plaza de la Comunión de San Juan" da nombre a una plazoleta de bellas portadas neoclásicas.

La “Plaza de la Comunión de San Juan” fue conocida como “de la Abadía de San Juan”. Con entrada desde la calles Belluga, Exarchs, Botellas y Luchente, es uno de los rincones más artísticos pues nos muestra unas portadas neoclásicas con alegorías de San Juan Apóstol y San Juan Evangelista con arcos góticos que eran capillas donde se celebraba la misa en tiempos de peste. En su vértice se adivina lo que es una cruz de piedra tallada de pequeño tamaño que significaba que el cementerio contiguo se hallaba consagrado. Un retablo cerámico de la Virgen de los Desamparados completa su ornamentación.

21 de septiembre de 2015

La "plaza de Mosen Sorell" albergó uno de los palacios más magníficos de la ciudad.

La “Plaza de Mosén Sorell” tiene varios accesos, entre ellos desde la calle Alta, Corona, San Ramón o Sogueros. Históricamente se la conoció como dels “Tints Majors” desde 1454, ya que por aquí discurría la acequia de Na Rovella y los artesanos aprovechaban sus aguas para lavar sus sedas y sus lanas. Su nombre proviene de Tomás Sorell, descendiente de Arnaldo Sorell como caballero de la Conquista y que mandó edificar aquí uno de los palacios más bellos que tuvo la ciudad. 
Con él acabó un intencionado incendio en marzo de 1878. Su propiedad era de los condes de Albalat, de ahí el topónimo de Albalat dels Sorells, y en su blasón aparecían dos pececillos llamados sorells en valenciano y jurel en castellano. De los escasos elementos supervivientes del incendio tenemos dos puertas ojivales góticas que acabaron en el Museo del Louvre la de la capilla, y en una galería italiana la de la entrada. Tomás Sorell pasó a nuestra historia por haber descubierto un tesoro de veinte mil doblones de oro que habían sido conseguidos por piratas ingleses en sus fechorías y que habían sido escondidos en unos barriles de leguminosas y de pólvora que el caballero valenciano compró. Cuando este se dio cuenta del hallazgo dedicó el importe a la construcción gótica de su mansión. Con el tiempo, la decadencia se fue adueñando del edificio y fue destinado por parcelas a actividades varias como telares y teatro. Tras su incendio, pequeños puestos callejeros fueron ocupando su solar hasta convertirse en el actual mercado.

5 de septiembre de 2015

La "calle del Marqués de Dos Aguas" recuerda el título que tuvo la propiedad del palacio que alberga el Museo Nacional de Cerámica.

La “calle del Marqués de Dos Aguas” discurre entre la Calle de la Paz y la Rinconada Federico García Sanchiz, recibió el nombre de “Ave María” en un trayecto antaño más largo pues llegaba desde la Calle del Mar hasta la Plaza de Villarrasa que estaba en el inicio de Poeta Querol. Esta fue una vía muy señorial y transitada pues conducía hasta el Estudi General, antigua Universidad. El nombre de Ave María le vino por un retablo que estaba colocado en la plaza, llamándose también de “Castellvins”, “Argüelles” y  “Canalejas”. Este político murió asesinado en noviembre de 1912 frente a la Puerta del Sol cuando contemplaba el escaparate de una librería y se le dedicó esta calle pues concedió a Valencia la construcción del Palacio de Comunicaciones, la Dehesa del Saler y la Albufera. Una de sus casas más nobles es el antiguo Palacio de los Cardona, edificio que fue después “Hotel de Roma y hoy “Hotel Inglés”, antiguo palacio gótico que hoy queda poco reconocible. Frente a él estuvo el demolido Palacio de los Condes de Nieulant.   

17 de agosto de 2015

La plaza de San Agustín albergó uno de los mayores conventos de nuestra ciudad pues tenía doble claustro.

La actual “Plaza de San Agustín” se asienta en los antiguos terrenos de la conocida como Pobla de En Mercer y que albergaba el conjunto de iglesia y convento de San Agustín desde la segunda mitad del S.XIII. Tiene accesos desde la San Vicente Mártir, Játiva, Guillém de Castro, Barón de Cárcer, San Pablo y Huesca. En su entorno se hallaba el portal de más tráfico de la muralla cristiana como era la Puerta de San Vicente, en la cuál había una estatua de San Vicente Mártir mirando al interior de la ciudad, que hoy está en la Plaza de España, y una de San Vicente Ferrer en el exterior que hoy se encuentra en la Plaza de Tetuán. Su configuración vino del derribo de una callejuela que corría paralela al convento y que se llamó “de la Portería de San Agustín” y de un cementerio que debió pertenecer a la parroquia de San Andrés. Estos eran pues terrenos de pastizales donde apacentaba el ganado vacuno. A esta zona llegó a llamársele “Bovalar de San Agustín” y estaba casi despoblada. En dicha plaza se colocó por este motivo una cruz de piedra como recuerdo de la anterior existencia del camposanto mencionado. También aquí estuvo el antiguo Mercado de Abastos y la Casa dels Beguins o Hermanos de la Penitencia y que recogían de la calle a niños moriscos perdidos para pasar después a la protección del Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer. Tras la desamortización del conjunto, el claustro del convento pasó a ser presidio, teniendo en su entrada un rótulo que decía “Odia el delito y compadece al delincuente”, hoy jardincillo, y el solar de su otro claustro albergaría la actual sede de Hacienda. El altar mayor de la iglesia es presidido por un icono de la Virgen de Gracia que se salvó milagrosamente de la contienda civil y cuya iglesia fue restaurada en la década de los cuarenta para recuperar su primitivo estilo gótico. También se llamó “de Gandesa” y "Plaza del 11 de Febrero".

22 de julio de 2015

La "plaza de Rodrigo Botet" rinde justo homenaje a este gran filántropo manisense.

La “Plaza de Rodrigo Botet” fue históricamente conocida como “Plaza de San Jorge” ya que en la misma estaba la puerta principal de la iglesia y colegio que fundaron los caballeros de la Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324. En ella celebraban sus actos religiosos los caballeros del Centenar de la Ploma venerando a la conocida como Virgen de las Batallas. Estos caballeros ya dijimos que eran lso encargados de custodiar la bandera del Reino en las escaramuzas militares. Esta iglesia tenía un pasadizo que la comunicaba con el cercano Palacio de los Vilaragut, edificio que fue posteriormente sede de un banco, del Ateneo mercantil, del Frente de Juventudes y de la Academia Castellano. Finalmente sería demolido y en su solar se construiría el actual Hotel Astoria. En esta plaza se celebraron en el S.XV las bodas reales de Alfonso el Magnánimo con María de Castilla. Con accesos desde Barcelonina, Prócida, Embajador Vich, Vilaraut, Transits y Portillo de San Jorge, se llamó también de Cortes de Arenoso y de Don Pero Maza.  Popularmente también se le llama de “los patos” por la fuente que se levanta en el centro de la misma y que anteriormente estuvo en la Calle del Pintor Sorolla, aunque su nombre oficial sea el de fuente de “las tres ninfas”. Respecto al egregio personaje que la rotula diré que José Rodrigo Botet nació en Manises y estudió ingeniería en Argentina en el año 1870 diseñando varias ciudades. Como filántropo consiguió reunir una importante colección de fósiles que donaría a Valencia para que fuesen el fondo del Museo Paleontológico. Aunque murió en la miseria el Ayuntamiento reconoció justamente sus méritos y le dedicó esta plaza y un artístico mausoleo. 

2 de julio de 2015

La "calle de los Caldereros" ubica el asentamiento que tuvo este oficio extramuros de la muralla árabe.

La “Calle de los Caldereros” une dos típicas plazas de nuestra ciudad como son la del Tossal y la del Esparto. Su antigüedad data del año 1381 y fue la casa de los que ejercían el oficio de la calderería al obligarse a que estuvieran extramuros de la muralla árabe pero en la zona aledaña a la morería. Esta circunstancia se debía a que era grande el ruido que producían sus artes y se intentaba evitar las molestias a la vecindad. También fue conocida como “de los Tejedores”.

15 de junio de 2015

La "calle de la Paz" homenajea el final de la guerra de 1868 o "Revolución Gloriosa".

La “Calle de la Paz” fue proyectada alrededor de 1868 al no existir una calle que comunicara la Glorieta con la actual Plaza de la Reina. Su inicio por tanto a la altura de Santa Catalina se formaba por un laberinto de callejuelas que tuvieron nombres tan sugerentes como Capugers, ya que aquí vivían los operarios que fabricaban capuchas, Capsllevats o Forn de la Ceca. Este último merece resaltarse pues aquí estuvo la Casa Real de la Ceca, lugar donde se acuñaba moneda y cuyo alcaide fue en tiempos Luis de Santángel.  En el año 1878 se le puso el actual nombre en recuerdo del final de la guerra de 1868 que supuso el destronamiento de la reina Isabel II, aunque entonces sólo abarcara desde la Plaza de la Reina hasta la Calle de Luis Vives. En dos momentos posteriores llegaría ya hasta la actual Calle Bonaire y, finalmente, hasta la Glorieta ya en el S.XX. Es curioso que a lo largo de su historia esta calle cambiase sucesivamente de nombre alternando el de Peris y Valero por el actual de Calle de la Paz. Esta, que es una de las más señoriales, transitadas y nobles de la ciudad por culminar en la bellísima torre de Santa Catalina, ha albergado establecimientos de la solera del Café “El Siglo”, la “Real Sociedad de Tiro de Pichón”, la “Sociedad Valenciana de Agricultura” y el restaurante “Ideal Room”. 

19 de mayo de 2015

La "calle del Trench" por el acceso que se practicó en el lienzo de la muralla árabe.

La “Calle del Trench” tiene su entrada y salida por las plazas del Mercado y de Lope de Vega del antiguo “Barri d´Argenters” o de los plateros. Esta era una zona que se hallaba rodeada por el trazado de la antigua muralla árabe y por tanto era lugar de trasiego continuo de gentes que se dirigían al mercado. Y, como estas tenían que dar un importante rodeo por la puerta de la Boatella atravesando terrenos frecuentemente encharcados, se realizó un rompimiento o “trench” en el lienzo de la muralla que daba a esta calle para tener un acceso más sencillo. En todo caso quiero recordar que existió una puerta más cercana a la altura de la calle de las Mantas como era la de la Alcaicería con lo que la teoría del rompimiento podría ofrecer dudas si no se tuviera esa puerta por cerrada en algún periodo de la historia.

4 de mayo de 2015

La "calle de Náquera" tuvo la casa solariega de este linaje.

La “Calle de Náquera”, entre la Plaza de Cisneros y la Calle Conde de Trénor, se denominó en tiempos antigüos Bany de Sant Llorenç, Devallada de Sant Llorenç, Bany de Sant Llorenç, al encontrarse muy próxima a la parroquia de San Lorenzo. Muy singular es el pequeño azucat que en ella se encuentra y que fue una callejuela que antaño la unía con la Calle de Serranos. En este lugar se hallaba la casa solariega de los señores de Náquera y la residencia conventual de los Padres Camilos para la atención a enfermos de lepra, hoy sede del Instituto Valenciano de la Mujer. 

14 de abril de 2015

La "plaza de la Virgen de la Paz" recuerda la capilla y hornacina que la iglesia de Santa Catalina le dedica.

La “Plaza de la Virgen de la Paz” se rotula así por una capilla que hubo en el lugar donde el “mustasaf” regulaba con su tribunal la pureza y dignidad del comercio. Es por eso por lo que es su lugar hoy podemos ver un retablo cerámico adosado a la fachada de la iglesia de Santa Catalina recayente a la plaza de Lope de Vega que representa a esta advocación mariana. Este fue hecho por los viajeros de la Serranía ya que esta es la patrona de Villar del Arzobispo y así podían rezar y celebrar su imagen. Con accesos desde Tapinería, Martín Mengod y Lope de Vega, se llamó durante mucho tiempo “del Pozo de San Lorenzo” pues a este santo se le consideró valenciano durante un cierto tiempo y tuvo una fuente hoy tapiada donde habría nacido. En su entorno proliferaron las famosas platerías que dieron nombre al barrio. 

26 de marzo de 2015

La "Calle de Maldonado" homenajea a este comunero castellano.

La “Calle de Maldonado” tiene salida y entrada por Pie de la Cruz y Guillém de Castro. Antiguamente se llamó “Acequia Podrida” pues debió tener una canalización abierta que recogía las inmundicias de la ciudad y que posteriormente fue cubierta por lo que se llamó entonces de “Acequia Cubierta”. También se la conoció como “Camí de Torrent”, “Ample” y “Anades” probablemente por las aves acuáticas que tendría la acequia. Lo más llamativo que tuvo este lugar era un centro donde se realizaban peleas de gallos. Respecto al personaje que rotula la calle diré que fue uno de los tres célebres comuneros de Castilla junto con Juan Bravo y Juan de Padilla.

2 de marzo de 2015

La "Plaza de San Lorenzo" acogió el palacio de la Inquisición como elemento más siniestro de nuestra historia.

La “Plaza de San Lorenzo” alojaba la mezquita que fue dedicada con la Conquista de 1238 al mártir San Lorenzo. Tiene accesos por “Franciscanos”, “Navellos”, “Unión” y “Muro de Santa Ana”. En distintas ocasiones esta fue renombrada como “de la Inquisición” pues enfrente de ella tuvo esta institución su tribunal desde el año 1527. Primeramente estuvo en el Palacio del Real y ya en el año 1820 desapareció, habiéndose cobrado su última víctima en el maestro Juan Ripoll. En este entorno encontramos el Palacio de Benicarló, hoy sede de las Cortes Valencianas. Su origen viene de la compra de una casa en el año 1408 que fue donde se instalaron las Escuelas de Gramática y Artes de la Ciudad y del Cabildo Eclesiástico. Aquel conjunto se convertiría en el Palacio de los Borja, Duques de Gandía, habitado por tanto por el cardenal Rodrigo de Borja y San Francisco de Borja. Esto llevó a que dicha plaza se llamara “del Duque de Gandía”. Convertida dicha casa en una fábrica de hilaturas de seda, fue heredada por los marqueses de Benicarló y llegó a ser sede del Gobierno de la República. Adjudicada la iglesia a los franciscanos, podemos observar en su fachada un magnífico retablo cerámico que representa las llagas de San Francisco.        

13 de febrero de 2015

La "Calle de la Sangre" hace honor a la archicofradía que aquí tuvo una iglesia.

La “Calle de la Sangre” es uno de los viales que conectan la Calle de San Vicente Mártir con la Plaza del Ayuntamiento. Su nombre viene porque aquí tuvo su sede la Archicofradía de la Sangre de Cristo en una iglesia cuya entrada principal estaba en el lugar que hoy alberga las oficinas de la fachada lateral del Ayuntamiento. La sede de dicha cofradía estuvo desde el S.XV en la desaparecida iglesia de San Miguel y San Dionisio pero, al no tener los cofrades casa propia para celebrar sus juntas, adquirieron unos terrenos junto al antiguo Hospital de la Reina, fundado por la reina Constanza, esposa de Pedro III de Aragón. Anteriormente tuvo los rótulos de “Parador de la Sanch”, “Cofradía de la Sanch” y “Capitán Tejero” entre 1936-39. El pavimento antiguo de esta calle era de tablones de madera y, como hemos dicho, el actual Ayuntamiento ocupó lo que había sido antigua iglesia de la Sangre y su aledaña Casa de la Enseñanza fundada por el arzobispo Mayoral.

27 de enero de 2015

La "plaza de Santa Catalina" homenajea a la iglesia que la preside.

La “Plaza de Santa Catalina” tiene entradas desde San Vicente Mártir, Paz, Reina, Sombrerería y Jofrens. Su carácter tradicional y entrañable queda fuera de toda duda y por eso se la llamó la “Puerta del Sol” valenciana. Anteriormente se la llamó “de la Cordonería”, “Bonetería”, “Nova”, “Capuchers” por los gremios que allí se asentaban y “Linage” por el general carlista. El nombre de la plazuela viene obviamente por la cercana iglesia de Santa Catalina, templo que fue mandado construir por el rey conquistador y que fue ampliado de su primitiva fábrica gótica por el gremio de tapineros en torno al año 1300. Es la única iglesia antigua de Valencia junto con la catedral que cuenta con girola tras el altar mayor. Tras una intervención para dotarla de un aire neoclásico, dos incendios fueron la oportunidad para que sobre el año 1950 se le devolviera su antiguo esplendor gótico. Como la demarcación de esta iglesia era tan amplia que llegaba hasta el poblado de Campanar se le dio el nombre de esta santa al torreón de la muralla que estaba en lo que hoy conocemos como I.V.A.M. La esbelta torre barroca del templo sustituyó a uno situado a los pies de la iglesia y en el año 1902 se suprimió como parroquia para ser trasladada a la de San Agustín. Aparte de sus archifamosas horchaterías, quiero mencionar aquí que en la pared del templo tuvieron su lugar las famosas emparedadas, mujeres que abandonaban la vida del mundo y se recluían entre cuatro paredes siendo alimentadas por un ventanuco.

30 de diciembre de 2014

La "Plaza del Horno de San Nicolás" recuerda un antiguo horno que precedió al actual.



La “Plaza del Horno de San Nicolás” tiene accesos desde Danzas, Cadirers, Abadía de San Nicolás y Marqués de Busianos. Este entrañable rincón se denomina así desde el año 1692 ya que antes se llamó Plaça del Forn de la Pietat pues sobre la puerta de dicho Horno hubo una pintura de la Virgen con su Hijo difunto en brazos. Este debió ser el antecedente del actual Horno de San Nicolás del que aconsejamos visionar su rótulo cerámico. También se llamó de “En Suau” y “Mosen Alegre”. Existe en una esquina de la plaza un azucat al que revierte el lateral de su edificio más emblemático y que es el que ocupa el “Colegio Mayor Rector Peset”, antigua Escuela Normal de Magisterio, que hoy tiene en su sótano una magnífica muestra de la muralla islámica el S.XI.

20 de diciembre de 2014

La "Plaza de Nápoles y Sicilia" recuerda a estos territorios de la antigua Corona de Aragón.



La “Plaza de Nápoles y Sicilia” tiene accesos por Trinquete de Caballeros, Palau, Aparisi y Guijarro, Comunión de San Esteban y Barón de Petrés. Esta es consecuencia de los solares procedentes de la demolición de viejas casas que formaban una isla. Para conformarla se utilizó parte de la prolongación de Trinquete de Caballeros y Barón de Petrés. Entre otros usos albergó un pequeño mercado compuesto por barracones de madera que fue el antecedente del conocido como “Mercadillo de la Congregación” y posterior rastro dominical. También albergó la oficina de Correos anterior a la actual. También presencia una de las absurdeces arquitectónicas más notables de nuestra Ciutat Vella como es el edificio sede de C.C.O.O que rompe cualquier intento de convertir esta plaza en heredera de su tradición entrañable. Una escultura denominada “El saque” homenajea al juego de la pelota y al artista Pinazo.