30 de agosto de 2017

La "calle Aladrers" rememora el oficio de los fabricantes de arados.

La “calle dels Aladrers” es una calle próxima a la plaza de Santa Úrsula que desde la calle En Plom hasta la calle Quart recoge a aquellos que ejercían dentro de la carpintería el oficio de la fabricación de arados, "aladre" en valenciano. La proximidad con las torres de Quart y las huertas aledañas a estas hacía de esta ubicación un lugar favorable para su asentamiento. Las partes de un arado eran la “cameta”, el “dental”, el “timó”, la “esteva” y la “rella”.

15 de agosto de 2017

La "calle dels Adresadors" recuerda el oficio de aderezar piezas de seda.

La “calle dels Adresadors” es consecuencia de la reordenación que se produjo en la avenida del Barón de Cárcer y se alarga desde esta hasta la calle del Músico Peydró. El nombre del oficio que la rotula era la de aquellos que aderezaban las ropas de seda de quienes podían costearlas acariciándolas en su dorso con una esponja empapada por líquidos especiales. Por estención, se aplicó también a quienes preparaban y daban consistencia a los alzacuellos y piezas que daban realce a la parte superior de las vestimentas de los clérigos y de otros personajes de noble condición.

30 de julio de 2017

La "calle del Angelicot" refiere un ángel de gran tamaño que salía en las procesiones.

La “calle del Angelicot” se alarga en el barrio de Velluters desde las calles de Maldonado y de Recaredo. Este curioso nombre puede ser una corrupción el nombre “Angelot” con el que se refería a un perfume de tocador que se llamaba “Angelot” o “Angelicot”, que se vendería en esta calle, y que usaban las damas  para su decoro personal. Otros opinan que podrís deberse a la residencia de alguna persona de gran tamaño que haría las funciones de representar a algún ángel de gran tamaño en alguna de las procesiones de la ciudad como podría ser la del Corpus. En otros tiempos se llamó “de Janicot” y “de las Torres”.

15 de julio de 2017

La "calle de la Boatella" hace referencia a la puerta de la muralla de Balansiya.

La “calle de la Boatella” se extiende entre la calle Eixarchs y la plaza del Mercado. Sin duda lo más singular de este vial es que aún hoy se sigue conociendo como calle Botellas como corrupción del antiguo nombre original. Y es que a toda la zona comprendida entre la iglesia de los Santos Juanes y la calle de San Vicente Mártir se conoció como “la Boatella” por la puerta de la muralla árabe que se encontraría en aquella intersección próxima a la actual iglesia de San Martín y cuya traducción sería “puerta de oración”. No en vano, la iglesia de los Santos Juanes fue conocida también como “San Juan de la Boatella”.   

30 de junio de 2017

La "calle dels Cabillers" recuerda a los artesanos expertos en hacer pelucas.

La “calle dels Cabillers” no debe confundirse con la más conocida “calle Cavallers” y se alarga desde la calle Avellanas hasta la plaza de la Reina. En tiempos se denominó “de Jacme Escribá” y “de cabelleres”. El motivo de la actual rotulación se debe al asentamiento de aquellos que rizaban o aderezaban cabellos o fabricaban las pelucas de los que procesionaban en Semana Santa y que caían por la espalda de forma solemne. El uso de las pelucas postizas se origina a principios del S.XVI y poco después ya se encontraba muy generalizado. De entre las casonas señoriales que hubo en este entorno destaca la que fue residencia del gran poeta Ausias March y en la que habitó hasta su fallecimiento. Como curiosidad diremos que la lápida que se encuentra en el interior de la catedral a la altura de la puerta de la Almoina y que hace referencia al enterramiento de Ausias March no se corresponde con el lugar exacto de este sino que fue enterrado en una capilla hoy ya desaparecida.  

23 de junio de 2017

15 de junio de 2017

La "plaza del Arzobispo" recuerda el origen episcopal del lugar y su cercanía con el palacio que es su sede.


La céntrica plaza del Arzobispo tiene entradas en la calle del Palau y de la Llimera. De entre sus nombres antiguos podemos destacar el de “plaça del bisbe” pues Jaume I concedió unas casas muy cercanas a lo que sería la iglesia mayor para residencia de su obispo. Cuando Valencia adquirió en 1492 el carácter de arzobispado por bula de Inocencio VIII y Rodrigo de Borja fue su primer arzobispo es cuando tomó el nombre de su nueva condición. Pero otros nombres como el de “Lucena” tuvo entre 1841 y 1844 por la victoria que en esta población tuvo O´Donnell sobre el General Cabrera en plenas Guerras Carlistas. También se llamó “del Cardenal Benlloch” y “de la fruta” por venderse en este entorno este producto. De entre los edificios que lo jalonan destaca el de los duques de Villahermosa, condes de Berbedel o del marqués de Campo, que todos estos nombres tuvo el que hoy es Museo de la Ciudad. En él tuvieron su residencia virreyes y capitanes generales de Valencia al ser demolido el antiguo Palacio del Real. También encontramos aquí la entrada de la conocida como “cárcel de San Vicente Mártir” como parte del complejo basilical visigótico y que conserva una capilla subterránea. La fuente que en medio de la plaza la decora anticipa la escultura en bronce del que fue arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea. 

30 de mayo de 2017

La "calle de los Cedaceros" recuerda el oficio de hacer tamices.

La calle Cedaceros conecta la calle Aluders con la plaza de la Merced y su nombre se relaciona con aquella Valencia gremial cuyas calles tomaron su nombre del lugar en que se asentaba la casa gremial correspondiente o el entorno donde ejercían su oficio determinados artesanos. Los cedaceros eran aquellos que fabricaban tamices y cribas para separar distintos elementos por su densidad y tamaño al pasarlos por algunas gavetas. 

15 de mayo de 2017

La "calle de Damiá Forment" homenajea a nuestro gran escultor.

La calle de “Damián Forment” se extiende desde la calle Moret hasta la calle de Padre Huérfanos y se llamó “travesía de Moret” antaño. Se encuentra en el entorno de unas excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz restos de casas musulmanas y una necrópolis de aquella época. Será en 1940 cuando se cambie el nombre de la calle para pasarlo al actual. Del personaje que la rotula podemos decir que nació en 1480 y que realizó grandes retablos para catedrales e iglesias perteneciendo a una familia de artesanos de gran renombre. Habiendo ya realizado el retablo para el convento de la Puridad, marcha a Zaragoza para realizar el retablo del altar mayor del Pilar en lo que sería el primer tránsito de la escultura gótica a la renacentista. Fallecerá realizando el retablo policromado e inconcluso de la catedral de Santo Domingo de la Calzada.

30 de abril de 2017

La "calle de Correos" recorre el lateral del palacio de Correos y Comunicaciones.


La calle de Correos es una vía céntrica que desde la plaza del Ayuntamiento hasta la calle de Pascual y Genís recorre la fachada lateral del palacio de Correos y Comunicaciones que jalonan unos llamativos buzones de bronce en forma de fauces de león. Esta calle fue consecuencia de la reordenación del antiguo barrio de Pescadores que el rey Jaime I concedió a los pescadores del Grao para que tuvieran unas condiciones de vida mejores que el la zona portuaria. No en vano en este entorno se encontraban las antiguas atarazanas y en la confluencia con la calle Pérez Pujol la capilla de la Virgen de la Buena Guía como patrona de los pescadores. En la demolición de las antiguas callejuelas que había entre la calle de las Barcas y la calle de LAuria se vieron inmersas las antiguas calles de "les escaletes", "del común de pescadores", la de "Enmedio de pescadores", la de "Trabuquet", la del "Fus perdut" y la de "Palmereta". Estas diron lugar a otras con nombres como "Entenza", "Jurados" o "Lope de Vega". Respecto al edifico de Correos hay que decir que es magnífico, que su construcción se alargó desde 1915 hasta 1922, que fue promovida por Canalejas e inaugurada por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

15 de abril de 2017

La "calle de Ercilla" recuerda al poeta autor de la "Araucana".

Alrededor de la plaza del Doctor Collado nos encontramos con la calle de Ercilla, vial que se alarga desde la calle de la Zapatería de los Niños hasta la plaza del Mercado. Esta calle queda dividida en dos tramos separados por dicha plaza del Doctor Collado, lugar de asentamiento tradicional de artesanos y horchaterías de renombre. Antiguamente se llamó “de la Porta Nova” y “de la Lonja” por la lonja del Aceite que en la plaza se ubicó con anterioridad a la Lonja de mercaderes. El personaje que la rotula fue un aventurero madrileño, poeta de renombre, que batalló por distintos lugares de Europa en tiempos de Felipe II y cuya obra más conocida es “La Araucana”. En este poema épico narra la guerra de los tercios españoles contra los indios araucanos de Chile. Fue escrita en soportes tan “incómodos” como trozos de piel o telas sucias.

30 de marzo de 2017

La "calle de las Barcas" fue así llamada por las naos que allí se construían o reparaban.

Una de las calles más emblemáticas de nuestra ciudad es, sin duda, la calle de las Barcas. Antiguamente era mucho más larga pues llegaba desde la plaza del Ayuntamiento hasta las inmediaciones de la plaza de Alfonso el Magnánimo, pero hoy llega hasta la confluencia con la calle del Poeta Querol y el resto ya se conoce como la calle del Pintor Sorolla. Pero también el ensanche en la confluencia de la calle del Poeta Querol y la calle de Pascual y Genís se llamó plaza de las Barcas, antes "de la morera" y "morera de Pere Puig". En ella se encontraba la "fuente de las tres gracias" que hoy se encuentra en la plaza de Rodrigo Botet. Anteriormente se llamó "de Vall cubert" or la acequia que por allí pasaba y desde 1658 tiene la actual rotulación con solo un par de paréntesis breves. Su actividad de reparación y/o construcción de pequeñas embarcaciones que luego eran trasladadas al puerto dio origen al "barrio de pescadores". Su éxodo desde el S.XIX hacia los poblados marítimos dio lugar al asentamiento en su entorno de rufianes, gentes de mal vivir y dudosa condición antes de que en el S.XX se produjera un ensanche que dio lugar a un buen número de entidades financieras y hoteles. Entre todas estas destacan las sedes del histórico Banco de Valencia, el Hotel Reina Victoria y el Teatro Principal.

12 de marzo de 2017

La "calle de los Ballesteros" homenajea a la milicia que formaba el "centenar de la ploma".

La calle de los Ballesteros es un vial que se alarga desde la calle dels Transíts hasta la calle del Poeta Querol. En ella tuvo su sede la casa de los Ballesteros o milicia que formaban los caballeros del Centenar de la Ploma para custodiar el estandarte real desde tiempos de Jaime I. Estos portaban una pluma en su casco y sobre su casaca de lana blanca tenían una cruz de San Jorge en pecho y espalda. Antiguamente se llamó calle de San Jorge pues la histórica ermita se hallaba en el entorno de lo que hoy es el Teatro Principal.

30 de diciembre de 2016

La "calle de Roger de Flor" rinde homenaje a este caudillo de los almogávares.

La calle de Roger de Flor discurre entre la calle del Horno del Hospital y la avenida de Barón de Cárcer. Como nombres antiguos tuvo los de “Bazán” por los dos hermanos fusilados que vinieron a Valencia para restablecer la Constitución liberal, “del Forn de Na Fusina” y “del Pilar” por desembocar esta calle en el convento dominico. El edificio más relevante de esta larga y estrecha calle es el palacio de los Tamarit que, hoy disminuido pues perdió parte de sus jardines y antiguas dependencias, se convirtió en obrador de una muy importante familia sedera y en 1997 fue rehabilitado. Del personaje de Roger de Flor cabe decir que se convirtió en navegante ya muy joven y participó activamente en victorias defendiendo Tierra Santa. Las envidias propiciaron que fuera asesinado junto con ciento treinta de sus soldados almogávares.

15 de diciembre de 2016

La "calle del Repeso" muestra el lugar donde el mustasaf verificaba el peso de las mercancías.

La calle del Repeso discurre entre la calle de Numancia y la calle de los Cambios. Su curioso rótulo se debe a la labor que hacía el funcionario llamado “almotacén” o “mustasaf”, encargado de verificar las reclamaciones que se producían en las compras y en las que había algún conflicto sobre la exactitud de sus pesos o medidas. Este colocaba una piedra sobre una de las paredes de la iglesia de Santa Catalina y era el soporte oficial sobre el que se realizaba el pesaje para comprobar si era correcto en relación a lo pagado. Anteriormente se llamó “del consulat” por alojar el conocido tribunal del Consolat del Mar, primer tribunal de Derecho Mercantil y de la Navegación de España, que otorgara Pedro el Ceremonioso y que con la construcción de la Lonja se ubicó allí.

30 de noviembre de 2016

La "calle Salinas" nos muestra el lugar en el que se expedía la sal para la ciudad.

La calle Salinas es una estrecha calle que se alarga desde la calle del Portal de Valldigna hasta la calle de Caballeros. El motivo de esa rotulación es que en esta calle se expendía desde 1626 la sal en un establecimiento llamado el “alfolí”. Anteriormente se llamó “de les costureres” por un taller que hubo donde se cosían tejidos. Pero lo más relevante que en esta vía encontramos es que el recorrido de la antigua y poderosa muralla árabe del S.XI de Abd el Aziz circulaba por toda ella y buena muestra es un impresionante trozo de muralla que emerge de uno de sus solares. Igualmente se cree que un arco que se halla en el interior del número cinco de la calle se correspondería con una de las puertas que tuvo este recinto amurallado.

13 de noviembre de 2016

La "calle del Padre Tosca" homenajea al autor del plano de la ciudad de Valencia más famoso.

La calle del Padre Tosca es una estrecha callejuela que, entre la calle Serranos y la calle Palomino, recorre el lateral de la casa natalicia del insigne humanista que da nombre a la calle y cuya plaza en su fachada indica tal circunstancia. Anteriormente se llamó “de Cotanda” y “de Julians”, seguramente por haber habitado aquí miembros de estas familias. También fue llamada “de tarongers” ignorándose si lo fue por haber aquí alguno de estos árboles o por llamarse así alguna familia. En todo caso, el rótulo más reciente que tuvo fue el de “Viriato” en homenaje a este guerrillero lusitano que consiguió vencer en escaramuzas a la todopoderosa Roma y que finalmente fui traicionado por sus soldados. Esto dio lugar a la famosa frase de “Roma no paga traidores” cuando fueron a cobrar su botín los que le traicionaron. Del padre Tosca, el “capellá de les ralletes”, cabe decir que realizó en 1704 el plano más perfecto de la Valencia de su época, consiguiendo con medios rudimentarios trazar cada calle, cada casa y cada árbol con una exactitud sólo comprobable hoy en día tras superponer los planos digitales de la ciudad. Igualmente, como oratoniano que era, realizó el proyecto de la iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri y del paraninfo de la Universidad.

30 de septiembre de 2016

La "plaza del Temple" albergó la sede templaria de Valencia.

La plaza del Temple se erige en uno de los tres vértices de ese triángulo “real” formado por el antiguo Palacio del Real, el Real Convento de Santo Domingo y el Real Palacio e iglesia del Temple. Se llamó "del Portal del Real" por la puerta de la muralla que aquí hubo y tiene accesos por la plaza de Tetuán, por la calle del Gobernador Viejo y por la plaza de Teodoro Llorente, que preside una estatua del pintor Ribera que hubo frente al convento.. En este entorno estuvo la torre árabe más alta de Valencia como fue la de Ali Bufat o del Cid, lugar donde se colocó el pendón de la rendición, que el rey Jaime I entregó a los templarios, quienes le habían educado y protegido, junto al palacio anejo y dependencias un 15 de noviembre de 1238. Cuando se suprimió esta orden militar en 1312 el rey Jaime II obtuvo bula del Papa Juan XXII para constituir una nueva orden que se llamaría “Orden militar de Nuestra Señora de Montesa y San Jorge de Alfama” cuya sede se estableció en el castillo de Montesa para contener el empuje de la resistencia árabe en aquella frontera. Por el terremoto sufrido en 1748 su sede se trasladó al Temple de Valencia, que nunca ha perdido su nombre a pesar de la extinción de la Orden.

A mitad del S.XIX se produce la exclaustración de la Orden y el convento se destina a sede del Gobierno Civil, hoy de la Delegación de Gobierno, y la iglesia concedida a los Padres Redentoristas en 1917. En ella destaca su noble fachada con dos esculturas que representan la “Piedad” y la “Devoción” y el tabernáculo del altar mayor que contuvo la imagen de la Virgen de Montesa y hoy un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro. También destaco la devoción que se tiene a San Expedito en el altar lateral que le cobija. Por último, diré que la demolición de la muralla medieval comenzó en esta plaza.

20 de septiembre de 2016

La "calle de Vitoria" pasó de homenajear a un pintor a hacerlo a una ciudad.

La calle de Vitoria se sitúa entre la plaza de Mariano Benlliure y la calle del Embajador Vich. Se llamó en tiempos “de Jorrutes” por tener esta familia aquí su casa, de “Mestre Torrelles” por el mismo motivo y “de la muda” por tener en esta calle su casa alguien de esta condición. Igualmente se ha afirmado que el milagro de la muda de San Vicente Ferrer pudo ocurrir en esta calle, aunque otras fuentes la ubican en otro lugar. Se cree que el personaje que da nombre a esta calle pudo ser Vicente Victoria, pintor y canónigo valenciano del S.XVII que nació en Denia, estudió en Roma y se convirtió en un gran coleccionista de obras de arte. Fue en la década de los 70 del S.XX cuando el primitivo nombre “de Victoria” cambia por el de “Vitoria” para honrar quizás a la capital de la provincia de Álava.

10 de septiembre de 2016

La "plaza de Lope de Vega" centra bulliciosa el recuerdo de Valencia al "Fénix de los Ingenios".


La “plaza de Lope de Vega” tuvo un rótulo cerámico muy bello que hoy se encuentra desubicado de su lugar, los arcos hoy cegados de la logia de la iglesia de Santa Catalina. Con accesos desde las calles de la Sombrerería, del Trench, de Martín Mengod y de la Virgen de la Paz, es presidida por la puerta barroca de la fachada principal de dicha iglesia y su gran ventanal circular. Este era el lugar, la “llotgeta del mustasaf”, donde el más poderoso de los funcionarios medievales, el almotacén o musstassaf, establecía sus sesiones para hacer justicia, entre otros, en los litigios sobre pesos y medidas y en la comprobación de la calidad de los huevos que se vendían. Recuerdo de aquello nos queda la argolla y el soporte pétreo en la parte superior de dicha ventana donde colocaba su bandera en los días de sesión. Y para aquellos que osaran vulnerar la justicia del comercio se establecía un podio de piedra en una esquina de la calle Derechos recayente a la plaza del Doctor Collado donde eran expuestos a la humillación pública.


Se llamó en tiempos de “les Herbes”, “de la peixcatería” y “dels caps” pues hubo puestos donde se vendían desperdicios de reses ovinas. Así, platerías, librerías de lance e, incluso, la fachada de la autodenominada como casa más estrecha de España emergen en una plaza bulliciosa, repleta de turistas y aledaña de una plaza redonda castiza y entrañable. En 1917 se renombró a esta plaza dedicándola al literato Félix Lope de Vega, el conocido como “Fénix de los Ingenios”, que ya tuvo una calle en el barrio de pescadores cerca de la calle de las Barcas. Su vinculación con nuestra ciudad fue intensa y, sin ir más lejos, cumplió en 1589 su destierro aquí, escribió la comedia “Los locos de Valencia”, se bautizó en la iglesia de San Esteban a su hija Teodora y su esposa Isabel fue enterrada junto a la pila bautismal de San Vicente Ferrer.

30 de agosto de 2016

La "Rinconada de Federico García Sanchiz" da nombre a la plazoleta situada junto al Palacio del Marqués de Dos Aguas.

La Rinconada de Federico García Sanchiz ocupa un espacio emblemático de Valencia entre la calle Poeta Querol y la calle de la Abadía de San Martín. Esta última calle absorbía hasta los años 40 la que hoy mostramos para acabar dando singularidad al Palacio del Marqués de Dos Aguas y la parte lateral de antigua Palacio de los Cardona, hoy Hotel Inglés. Se llamó en tiempos “carrer dels vicaris” por habitar en ella clero de la próxima iglesia de San Martín y en época de la Guerra Civil se la conoció como “del Socorro rojo”. El edificio más singular de esta rinconada es un edificio palacial de amplia fachada que construyó el arquitecto Salvador Monmeneu. Destacan en él dos grandes jarrones en la fachada del piso principal aunque el edificio se encuentra clausurado y a la espera de que una mano creativa le devuelva el esplendor tapado.
Pero el verdaderamente sublime es el Palacio del Marqués de Dos Aguas. Proveniente de una casa palaciega típica de la Valencia gótica, el resultado actual deviene de una serie de reformas efectuadas en los siglos posteriores al S.XV y, en especial, la de 1740 de la familia Rabassa de Perellós, familia conocida por su opulencia. Su portada principal es obra de Hipólito Rovira e Ignacio Vergara mostrando una hornacina donde destaca la Virgen del Rosario. A ambos lados aparecen dos matronas arrodilladas que portan una vasija que derrama monedas y la otra derrama frutos desde sus manos, dos atlantes y una vasija que derrama agua como símbolo del título de Dos Aguas. En 1949 fue adquirido por el Gobierno de España para dedicarlo a Museo Nacional de Cerámica por iniciativa de Manuel González Martí. Respecto al personaje que motiva esta Rinconada diremos que Federico García Sanchiz que fue un eminente orador y literato nacido en la calle Guillem de Castro que disertaba sobre los temas más variados y que alcanzó la fama en Nueva York y Buenos Aires, prodigándose en sus visitas a Valencia para deleitar con sus discursos.  

20 de agosto de 2016

La "calle de Padilla" recuerda a este comunero de Castilla.

La “calle de Padilla”, entre la Calle de San Vicente Mártir y la Calle del Músico Peydró, tuvo en otros tiempos un trazado más largo ya que alcanzaba a la Calle Quevedo antes de que existiera la Avenida del Barón de Cárcer. Entre los distintos nombres que tuvo conocemos el de “Lita” por ser este un presbítero que aquí habitó, la de “Carabassins” por haber habido algún puesto de venta de este género, el de “Na Verdanja” y el de “Pilades”, corrupción de “Pilares” por los pilares que pudo haber en esta calle. Respecto al personaje de Juan de Padilla diremos que fue un célebre comunero de Castilla, noble y capitán general de dichas tropas que fue ajusticiado junto a sus compañeros Bravo y Maldonado.

5 de agosto de 2016

La "plaza de San Nicolás" alberga la iglesia de frescos más deliciosos de Valencia,

La “plaza de San Nicolás” tiene accesos por “Marsella”, “En Roca”, “Horno de San Nicolás”, “Abadía de San Nicolás” y “Correo Viejo”, y su nombre viene de tener junto a ella a una de las antiguas mezquitas que se convirtieron en parroquias como fue la de San Nicolás. Su fábrica gótica sufrió una remodelación barroca por Pérez Castiel y en torno al 1700 fue magníficamente ornamentada con frescos por Dionis Vidal y con la intervención de Antonio Palomino. Estos han sido recientemente restaurados por la "Fundación Hortensia Herrero" y bien merecen el apelativo de la "capilla sixtina valenciana". La iglesia queda dedicada al obispo de Bari y a San Pedro Mártir, teniendo una urna con los restos del Beato Gaspar de Bono que fue aquí bautizado, teniendo una fachada lateral de carácter neogótico con un panel cerámico en el que San Vicente Ferrer profetiza a Alfonso de Borja que él sería papa y que le canonizaría. Frente a ella tenemos el Palacio del Barón de Santa Bárbara que es sede de la Dirección General de Deportes. Otros nombres que tuvo el lugar fueron los de “En Joan Alegre”, “En Bonança” y “Mosén Sallés”. 

20 de julio de 2016

La "calle de En Bou" recuerda al fundador del Hospital de Pobres Pescadores.

La “Calle de En Bou” discurre entre la “Calle Tundidores” y la “Calle Correjería”. Allí se hallaba desde el S.XIV la mansión solariega de Pedro Bou, fundador del Hospital para pobres pescadores que se hallaba en lo que hoy sería la confluencia del Paseo de Ruzafa con la Calle Colón. La mansión mencionada, soberbio palacio que fue rehabilitado para recuperar su genuino estilo gótico, es hoy sede del Instituto Valenciano de la Vivienda. Su construcción se data entre los años 1470 y 1520 y no faltan en él elementos renacentistas. En esta calle estuvo la pequeña escuela de un entrañable maestro como fue Don Generoso Hernández, sobre la cual se colocó una lápida de mármol blanco conmemorativa.

5 de julio de 2016

La "calle de Valeriola" recuerda a una de las dos ramas de esta familia.

La calle de Valeriola se ubica en el barrio del Mercado enfrente de la puerta principal de la iglesia de los Santos Juanes limitándola la calle Botellas y la calle de Santa Teresa. Se denominó erróneamente en tiempos como “de Badriola” por corrupción seguramente del apellido Valeriola, hasta que en 1873 adquirió el actual. Hay que destacar que en Valencia hubieron dos ramas de los Valeriola, una que eran los dueños del palacio aún existente en la calle del Mar adquirido por la "Fundación Hortensia Herrero", y otra procedente de Navarra que habrían acudido a la conquista de Mallorca y Valencia y que son los que aquí referimos.

20 de junio de 2016

La "calle de Valldaura" albergó el corral de los ahorcados.

La calle de Valldaura se alarga desde la calle dels Transíts y la de Virués, en el entorno de la plaza Rodrigo Botet. Anteriormente se llamó “del Carraixet vell” ya que aquí hubo un corral perteneciente a la familia Saavedra que sirvió para levantar un patíbulo donde aparecían expuestos los cadáveres de los ajusticiados antes de ser sepultados. Por tanto, fue un lugar que hacía función similar al del cementerio del Carraixet que se halla en Tavernes Blanques y que era el lugar donde la Cofradía de la Mare de Deu dels ignoscens i desamparats  llevaba a sus reos y donde también eran expuestos a la visión pública. El origen del nombre de la calle bien puede deberse a la casa de alguien de este apellido que pudo ser familia de la mujer de Luis Vives.

5 de junio de 2016

La "calle del Trinquete de Caballeros" presenció un lugar para los juegos de pelota.

La calle del Trinquete de Caballeros se alarga desde la plaza de Napoles y Sicilia hasta la plaza de San Vicente Ferrer y su nombre arranca de los tiempos en que tanto el vulgo como los nobles jugaban a pelota en las calles. La iglesia del Milagro de la calle del Trinquete Caballeros lleva el nombre del Milagro por el hecho de que la cofradía que se cuida de la Virgen de la Seo tiene allí su capilla y su denominación recuerde el milagro ocurrido con esta imagen un 14 de agosto de 1556. Pero en su fachada principal vemos una escultura de la Virgen de la Providencia de estilo gótico francés de mediados del S.XIV que es cubierta por un doselete y una ménsula sobre la que se apoya. Estos dos elementos son auténticos pero la escultura es una réplica del original que se conserva en el Museo Catedralicio. Su advocación deviene de ser la Virgen de la Providencia la patrona del Hospital de Pobres Sacerdotes que en su origen ocupó la casona de esta iglesia. Del mismo modo, un precioso retablo de azulejos que representa a la Virgen del Rosario se ve en su lateral. En esta iglesia destaca el panel de azulejos de su primera planta donde se representan escenas de la vida de San Luis Bertrán.

Enfrente, la magnífica iglesia y residencia de los Caballeros de la Orden de San Juan del Hospital maravilla por su belleza. En el entorno de la puerta de la Xerea de la muralla árabe los predios otorgados a los sanjuanistas después de la conquista de 1238 llegaban hasta la calle del Mar, reduciéndose con posterioridad. Es notable la devoción al Cristo de las Penas, que tuvo un callizo estrecho, hoy desaparecido, en el que su cofradía realizaba una procesión penitencial. A mediados del S.XIX la iglesia dejó de pertenecer a dicha Orden y pasó a ser una pequeña iglesia parroquial que se trasladó en 1897 a la calle de Isabel la Católica con este nombre y luego se renombró como San Juan y San Vicente. No faltan en esta calle palacios como el de los condes de Almenara y que hoy ocupan las Hijas de María Inmaculada para ayudar a encontrar trabajo a asistentas extranjeras y que lo separa del antiguo Hospital un azucat. Frente a él, el palacio de la Baronesa de Alacuás da sede a lo Rat Penat. La calle como hoy la conocemos tuvo dos tramos bien diferenciados, desde la plaza de San Vicente Ferrer hasta la esquina con la calle del Milagro, y el que iba desde esta esquina hasta la entrada de la calle del Barón de Petrès. Cuando se derribaron viejas manzanas para abrir la actual plaza de Napoles y Sicilia lo que quedó de los dos tramos se unificó en el actual rótulo. El primer tramo mencionado se llamó “de Chepolella” y el segundo “dels Montaguts”. Los dos tramos ya unificados se llamaron “del trinquet del pavorde” en 1505.

20 de mayo de 2016

La "calle de Zapateros" acogió la primera casa gremial de Valencia.

La calle de Zapateros, entre la plaza de San Lorenzo y la calle de Serranos, nos trae a la memoria el primer gremio que dispuso de casa propia desde el año 1369 y que incluía oratorio y hospital para los pobres del oficio por lo que se llamó en tiempos “de la Cofraría dels sabaters”. Tanta importancia tuvo que sus oficios religiosos en honor de sus patrones San Crispín y San Crispiniano tuvieron indulgencias papales. Esta ocuparía parte del Palacio de los Montoliu, cuya fachada principal daba a la plaza de Cisneros pero la trasera a esta calle de Zapateros. Por eso en esta parte se albergaron unas caballerizas conocidas como “Cochera de Regües” destinado s los coches tradicionales para familias pudientes. Modernamente, se derribó para construir un aparcamiento de tres plantas. Casi en la calle de Serranos encontramos la fachada lateral del antiguo convento de los Padres Camilos, que fue leprosería, hoy destinado a la Dirección General de la Mujer. Entre los habitantes ilustres de esta calle destaca en el S.XVII el notable pintor de bodegones Tomás Yepes.

5 de mayo de 2016

La "calle de las Mantas" recuerda los artesanos que comerciaban con ellas.

La calle de las Mantas es delimitada por la plaza del Mercado y la calle de los Derechos. Su nombre deriva de aquellos artesanos de la Serranía que comerciaban en el mercado con paños y tejidos y que finalmente establecieron en este entorno sus comercios estables. Entre estos estaban los de confección de camisas y por ello se llamó también carrer nou dels camisers y carrer dels camisers. Anteriormente también se llamó de “tots sants". Y aconteció en el año 1447 un voraz incendio que arrasó más de cien casas y acabó con la vida de veinte vecinos de este entorno por lo que, al reconstruirse, se llamó carrer nou. Pero si algo ennoblece esta calle es la de haber sido la natalicia del más insigne de nuestros pintores, Joaquín Sorolla y Bastida, cuyo comercio paterno de telas aquí se situó y del que un gran retablo cerámico nos da noticia.

30 de abril de 2016

La "plaza de la Virgen" constituye el centro de los actos más emblemáticos de los valencianos y la más entrañable de sus plazas.


La Plaza de la Virgen es, de seguro, la más emblemática y querida de Valencia. Con accesos, principalmente, desde la calle Micalet, Caballeros, Navellos, Bailía y Horno de los Apóstoles, se enclava en lugar de la Valencia fundacional romana, en la intersección de su cardus y decumanus, lugar donde antaño se ubicó su Foro y hoy una placa en medio del suelo de la plaza nos recuerda cómo Valencia fue fundada en el año  138 A.C. aprovechando la venida de soldados veteranos que fueron a luchar contra Viriato en la Lusitania. Los musulmanes, por su parte, convirtieron el lugar en el más adecuado para albergar su mezquita mayor en el centro de su medina y se aprovechó la Puerta de los Apóstoles de la catedral ya cristiana para que fuera el escenario glorioso de las sesiones del tribunal de justicia vivo más antiguo de Europa como es el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia. Sucesivos nombres aprovecharon la coyuntura política para definir los tiempos que se vivían: El más tradicional fue el de plaza de la Seu por hallarse allí la catedral. Pero también en el año 1408 sabemos que se llamó “del pes de la palla” por hallarse el servicio de pesaje de esta materia tan apreciada. También se llamó “plaza de les Corts” por hallarse inmediata a ese edificio cuando estuvo en el actual Palau de la Generalitat, “del Estatuto”, “plaza de Fernando VII”, “de la Constitución” en el S.XIX, “de la República Federal” en 1875, “plaza de Vinatea” durante la Guerra Civil y, finalmente, “plaza de la Virgen” desde 1940.

La plaza tuvo unas dimensiones más reducidas en 1956 pues la actual es producto de la demolición de una manzana de casas que después ubicaron la Tómbola Valenciana de Caridad del Arzobispo Olaechea y también su aspecto pues existió hasta los años 70 una gran fuente en el lugar donde se ubica la gigantesca imagen de la Virgen para recibir las ofrendas florales en las fiestas falleras y que fue sustituida por la que conocemos unas decenas de metros más allá y que representa al rio Turia con las ocho acequias que nutren sus aguas. Antes de construirse la Basílica, el aspecto lo dominaba la “obra nueva de la Catedral” con sus arcadas a modo de balcones corridos que alojaban la capilla a la que se trasladó la imagen de la Virgen de los Desamparaddos desde la ermita del Capitulet del antiguo Hospital dels folls, ignoscens e orats. Cuando se decidió construir en 1667 una casa más digna para la patrona se la dotó de un edificio basilical de planta cuadrangular, ovalada en el interior y con una magnífica cúpula ornamentada con pinturas murales de Palomino. En el altar mayor la Virgen es flanqueada por dos figuras marmóreas de San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer. Frente al edificio basilical, la conocida como “Casa Vestuario” se destina a lugar para deliberaciones del Tribunal de las Aguas y biblioteca. Más allá, los jardincillos del Palau de la Generalitat o “jardincillos de la Audiencia” ocupan el solar en el que antaño se situaba la antigua Casa de la Ciudad o Ayuntamiento desde 1342 antes de trasladarse a mediados del S.XIX a la Casa de Enseñanza del Arzobispo Mayoral.  Igualmente, el altar de la pila bautismal de Sant Vicent Ferrer coloca aquí su tablado para la representación del miracle y no menos emocionantes son el traslado de la Virgen desde la Basílica hasta la Catedral y la estampa que ofrece la plaza en la procesión del Corpus cuando sus “rocas” la atraviesan. En suma, el teatro perfecto de los sueños valencianos.

20 de abril de 2016

La "calle del Mar" presenció los sucesos más sangrientos en plena judería.

La larga y rectilínea calle del Mar tiene salidas por la plaza de la Reina y la calle del General Tovar. Esta fue la resultante de la unión de distintos tramos pues en un principio lo era sólo el tramo que iba desde la plaza dels ams o de los anzuelos, actual del altar de San Vicente, hasta la propia puerta del Mar de la muralla cristiana, quedando por tanto extramuros de la antigua muralla árabe. Arrancando desde la plaza de la Reina el primer tramo que encontramos sería el de la antigua plaza de la Figuera, posterior plaza de Santa Tecla por tener allí el convento esta orden agustina, que procedía de su convento de la calle Corona, posterior Beneficencia, y que dieron esta advocación por ser patrona de Tarragona y asentarse aquí repobladores procedentes de esta ciudad. Hay que recordar que el renombrado Cristo del Rescate vino con esta orden y que, tras varios avatares, encontró acomodo en la iglesia de San Esteban que es donde actualmente se encuentra. El siguiente tramo sería el que se llamó Carrer Nou y también carrer de la Cristiandat vella, desde las actuales calle de las Avellanas hasta la de San Cristóbal, y que presenció cómo, tras el pogrom o invasión de la judería de 1391, la primitiva sinagoga mayor fue convertida en 1409 en convento de las monjas de San Cristóbal tras encontrarse milagrosamente en el subsuelo de la citada sinagoga una imagen de este santo. Posteriormente se llamó de “en Pujades” por tener los condes de Anna su casa en este lugar. Fue en el año 1868 cuando abandonaron el convento presionadas por la Junta Revolucionaria pues se decidió demoler este convento y el de Santa Tecla para ensanchar la calle por lo que se trasladaron al Convento de clarisas de Jerusalén, primero, al de los Antonianos de la Calle Sagunto, después, y, finalmente, los vendieron para adquirir unos huertos lindantes con la calle de Alboraya que es donde se ubica su convento en la actualidad.

Enfrente del que fue convento de las agustinas se encuentra el magnífico Palacio de los Valeriola, suntuosa mansión que fue sede del periódico “Las Provincias”, que estuvo durante demasiados años en situación de reclamación al ayuntamiento por parte de sus propietarios con carteles reivindicativos incluidos, y sede del Pub Juan Sebastián Bach que tenía fieras enjauladas en su patio. En fechas recientes ha sido felizmente adquirido por la Fundación Hortensia Herrero para ser rehabilitado y ser sede de un centro cultural. Lindando con este y separados por un estrecho callejón hoy tapiado y que se llamó calle de las Penas por transitar por ella la procesión del Cristo de las Penas desde San Juan del Hospital encontramos el palacio de los Valero de Palma con fachada a la plaza de San Vicente Ferrer. Nuestra calle fue igualmente testiga de las procesiones penitenciales que ex cautivos trinitarios hacían por nuestra ciudad en acción de gracias por su liberación y de las que Cervantes pudo haber sido partícipe. El siguiente tramo se llamó plaza dels ams o de los anzuelos, después “altar de San Vicente”, por tener algún comercio en el que los pescadores se proveían de material para la pesca y que conoció del milagro que San Vicente obró sobre el hijo de Miguel Garrigues al sanarle y que cuenta con el retablo cerámico alusivo. Adosada al palacete de los Vallvert, se encuentra la iglesia de la casa natalicia de San Vicente Ferrer, que fue pasando en manos del convento de Predicadores, gremio de boneteros y el Consejo de la Ciudad. En 1915 retornó a los Predicadores y en 1950 se resolvió darle un nuevo aspecto integrando la iglesia, el pouet, su casa natalicia y las bellas cerámicas que la adornan. Por último, encontramos el edificio sede de la obra social de Bankia, magnífica construcción heredera del solar donde estuvo hasta 1932 el palacio de los Castrillo y de Orgaz.

10 de abril de 2016

La "calle de los Serranos" homenajea a los procedentes de esta comarca que se adentraban por la puerta de la muralla cristiana.

La "calle de los Serranos" debe su nombre al portal de la muralla medieval por el que entraban los procedentes de la Serranía y la zona norte de Valencia, alargándose desde la plaza de Manises hasta la plaza de los Fueros. En esta zona abundaron comercios de carácter modesto de distintos ramos textiles y de alimentación. Destaca en su entorno el conocido como “el Refugio”, lugar que acogía a los vecinos cuando sonaban las sirenas de la Guerra Civil. Dos personajes ilustres como fueron el poeta Teodoro Llorente y el padre Tomás Vicente Tosca, autor en el año 1704 del más formidable de los planos de la Valencia de su época, con profusión de detalles y edificaciones, siendo ademád el primer matemático y humanista de su época. Bajo su dirección se construyeron igualmente el paraninfo de la Universidad, la puerta del Real o el edificio que hoy es la iglesia de Santo Tomás y San Felipe Neri. Igualmente debo destacar la torre eclesial que existe hoy adosada a un edificio de viviendas en lo que fue la antigua Colegiata de San Bartolomé y cuya curiosa historia y cómico desenlace han dado este increíble resultado. Por ello esta calle se llamó en tiempos "major de Sant Bertomeu".

5 de abril de 2016

La "calle del Pintor Sorolla", verdadera arteria financiera de Valencia.

La calle del Pintor Sorolla es hoy centro del eje financiero de Valencia entre la calle del Poeta Querol y la plaza de Alfonso el Magnánimo. En tiempos se llamó plaza de las Barcas como continuación notablemente ensanchada de la actual calle de las Barcas hasta que en julio de 1900 se decidió dedicarla al más notable de nuestros pintores con una placa realizada por Mariano Benlliure.  Esta zona estuvo ocupada por el antiguo barrio de pescadores, lugar donde calafates y vendedores de aparejos suministraban de sus artes a los pescadores del Grao. Pero el inicio de la calle se conoció también como “de la morera” por el enorme y viejo árbol que allí hubo y que se puede observar en el plano del Padre Tosca y que dio lugar a la conocida Farmacia de la Morera. Al demolerse, esta farmacia su solar lo ocupó uno de los edificios más vibrantes de la ciudad, la del antiguo Banco de Valencia, compendio de estilos para resultar de un eclecticismo delicioso, cuya obra se encomendó a arquitectos de la talla de Traver, Almenar, Davó y Goerlich. El final de nuestra más simbólica institución financiera es conocido por la gestión infame y analfabeta de tantos mediocres que han colocado el nombre de nuestra ciudad como el paradigma de la corrupción más indecente.
 Otro magnífico palacio es el que fue de la familia Caro hasta que fue habilitado por el Banco Urquijo. En relación a los Caro hay que decir que su magnífico palacio de la calle Almirante ha sido rehabilitado con exquisitez y sabiduría, elementos muchas veces ausentes en rehabilitaciones de nulo gusto en nuestra ciudad, por Santiago Máñez Testor para convertirlo en el Hotel Caro, verdadero ejemplo de cómo se puede actuar en un edificio histórico con respeto, compromiso y sabiduría. También el Palacete de los Pescara nos da un ejemplo de solemne arquitectura en esta calle sorollesca. Finalmente destacaré el edificio del antiguo colegio de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva, fundado por este santo en 1545 y tenido como el primer seminario del mundo adelantado a las disposiciones del Concilio de Trento. De aquel edificio  demolido sólo subsiste la propia presencia de la institución en un edificio impersonal que muestra en su entrada el medallón que hubo sobre la fachada de su antigua iglesia.

30 de marzo de 2016

La actual "plaza del Ayuntamiento" arranca de la demolición del antiguo convento de San Francisco.

La actual plaza del Ayuntamiento se ha convertido en el centro neurálgico de casi todas las grandes celebraciones de la ciudad. Pero no siempre fue así. Ocupada en sus orígenes ya desde 1423 por el magnífico convento de San Francisco todas sus reformas posteriores traen causa en la demolición de aquel cenobio. Ese se conectaba con la actual calle de San Vicente Mártir por la conocida como “deballada de Sant Francesc” y la extinta plaza de Cajeros y sus sucesivas rotulaciones venían motivadas por los aires políticos de cada momento. Así, se llamó plaza del General Espartero en 1840, de Isabel II en 1843, de la Libertad en 1868, de nuevo plaza de San Francisco en 1874, de Emilio Castelar en 1899, del Caudillo en 1939, del País Valenciano después y, finalmente, del Ayuntamiento desde 1987. Entre los notables edificios que la ocupan debemos nombrar el Edificio de Telefónica, ocupado antaño en sus solares por la cabecera de la antigua estación de los Ferrocarriles del Norte de España que traía su playa de vías hasta aquí en 1851 hasta que fue trasladada a la de la calle Játiva. De su más conocido edificio como es el Ayuntamiento diré que en 1897 comenzó a construirse la fachada principal ya que en 1854 se había declarado en ruinas la antigua Casa de la Ciudad que ocupaba los actuales jardincillos de la Generalitat y se trasladó de forma provisional a la Casa de Enseñanza del arzobispo Mayoral en la calle de su actual nombre. Cuando esta fue insuficiente se decidió con los solares de la antigua iglesia de la Sangre convertirlos en el conjunto consistorial que hoy conocemos. 
El Palacio de Correos y Comunicaciones muestra en su fachada estatuas que representan las cinco partes del mundo junto con distintas representaciones del mundo de los envíos. También es notable el edificio del Ateneo Mercantil, institución que, tras pasar por distintos lugares de nuestra ciudad, adquirió los solares de esta plaza y puso su primera piedra en 1934. Su vecino Cine Rialto nos trae trazas del mejor art decó de la época. El antiguo Palacio de Jura Real, en la esquina con la calle de la Sangre, nos trae recuerdos de la conocida animadversión entre las familias de los Castillo y los Merita y de cómo desembocó aquella historia en el “nano del carrer en Llop” del que hablamos al tratar de esa calle. Igualmente reseñables son los edificios de la Equitativa, con su gran diosa de la Justicia presidiendo su tímpano, y el de Generali, con el gran león vigilante de los aconteceres de la plaza. Respecto a la estatuaria, obras notables de Benlliure como la del Pintor Ribera, que actualmente se halla en la plaza del poeta Llorente, y la del Marqués de Campo, hoy en la plaza de Cánovas, se ubicaron aquí en su momento. También la ecuestre del caudillo Francisco Franco pululó por estos lares hasta ser sustituida por la de Francesc de Vinatea, férreo defensor de nuestras leyes forales. La dispersión de viejos quioscos de venta de bebidas y de flores fue resuelta en 1939 por el arquitecto Javier Goerlich con la plaza más bella que aquí hubo, una gran plataforma triangular a la que se accedía en alto por unas escalinatas y que contaba con tres fuentes en sus ángulos representando a las tres provincias de la Comunidad Valenciana. En sus sótanos se ubicaron los kioscos de flores y en su parte superior, rodeada por una barandilla, un óculo circular permitía ver los comercios de flores de la parte inferior, llamado así popularmente la “tortada de Goerlich”. En 1953 se decidió acabar con aquella bella remodelación para dar paso a la impersonal que conocemos. Otros edificios a mencionar serían la casa Noguera, la casa Suay y, en la esquina de la calle de las Barcas, donde hoy se alza el más nefasto de los edificios de la plaza, recordar que estuvo el “Gran Hotel y Fonda de España” que llenó con su pequeño autobús el tránsito de los viajeros desde la vieja estación de ferrocarriles hasta sus instalaciones.

20 de marzo de 2016

La "calle de Zapata" recuerda el apellido de un médico vecino de esta calle.

La “Calle de Zapata” es un estrecho vial entre las calles Cotanda y En Llop que se dedicó a un médico que tuvo tal apellido. Anteriormente se la conoció como “descuarterats” o “escorcharosins” ya que aquí habitaban gentes que trasquilaban caballerías procedentes de las que morían en las posadas que había alrededor. Así, las calderas se llenaban con los cadáveres de las caballerizas para fundir sus grasas y fabricar con ellas otros productos. Pero también tuvo otro nombre singular como fue el del “penjat”, ya que algún individuo pudo ahorcarse en este lugar.  En otros tiempos esta vía tuvo un trazado más largo pues atravesaba Cotanda y llegaba a una calle llamada de Rojas Clemente, anteriormente conocida como “mesón del caballo”. 

5 de marzo de 2016

La "calle de Espada" tiene una extraña forma que la hace singular.

La calle de Espada tiene una de las formas más singulares de las de nuestra ciudad pues lo hace como una Z con dos azucats intermedios. Encajonada entre la plaza de Tetuán y la calle del músico José Iturbi, no tenemos noticias del origen de su nombre. Sí en cambio las tenemos de dos rotulaciones anteriores como fueron las de “Mare de Deu dels Angels” y “de los asnos” pues en esta calle estaban las cuadras que guardaban estos animales y daban leche a los enfermos por ser más ligera que otras.

25 de febrero de 2016

La "plaza de la Compañía" recuerda a la iglesia jesuita que la preside y que presenció el "crit del palleter".

La Plaza de la Compañía, con accesos desde la Calle de la Cenia, Lonja, Cordellats y de las Danzas, se llama así por asomar la fachada principal de la iglesia de los Jesuitas, edificada en el año 1896 en sustitución de la que en el año 1868 mandó demoler la Junta Revolucionaria. Es reseñable la historia del jesuita con gran fama de santidad llamado Martín Alberro, que tenía una grandísima devoción por la Virgen María, y que tuvo un sueño en el huerto del Colegio de San Pablo en que la Virgen se le apareció y le mandó buscar quien se encargara de pintarla tal y como él la veía. Fue entonces cuando fue avisado Juan de Juanes, el famoso pintor, para que la pintara con el título de la Inmaculada Concepción al dictado de las instrucciones del padre Martín. Así se hizo y el lienzo hoy se halla en un altar de la iglesia de la Compañía de Jesús y a su lado una losa de mármol relata esta historia. Cuando con la Revolución de 1868 se derribó esta iglesia, la pintura pasó a la Capilla de la Comunión de la iglesia de los Santos Juanes y después al Museo de Bellas Artes que estuvo en el Convento del Carmen, para volver finalmente al altar donde se halla actualmente. Antiguamente se la llamó Plaça de les Pançes por una casa que vendía este producto y en el año 1840 de D´Ocon. Pero nuestra plaza se hizo célebre porque en ella se inició el levantamiento del pueblo valenciano contra la invasión francesa, promovido por un modesto vendedor de pajuelas de azufre llamado Vicent Doménech, el “Palleter”. Este, indignado por la abdicación de Fernando VII y el avance de las tropas francesas, declaró la guerra a este ejército marchando a la Plaza del Mercado donde rasgó ante el pueblo el papel sellado que anunciaba el nuevo orden. Esa efemérides de Mayo de 1808 fue inmortalizada por lo Rat Penat en una placa que se halla en la fachada posterior del patio de los Naranjos de la Lonja que recae a esta plaza.

10 de febrero de 2016

La "calle de Viciana" homenajea a uno de nuestros más grandes cronistas.

La calle de Viciana tiene salida y entrada por las calles del Salvador y la plaza del Conde de Carlet. Se llamó en tiempos de “les abadies” por vivir allí los sacerdotes que atendían la cercana iglesia del Salvador, de “la baroneta” por tener allí en el año 1730 Violante Calatayud unos patios, “Luz” por un procurador que aquí vivió y “de San Cristóbal” por un retablo cerámico que sobre la entrada de una de sus casas hubo. En el año 1872 se la renombró con el título actual en homenaje a uno de los más grandes cronistas e historiadores que ha tenido el Reino de Valencia, nacido en Burriana en el año 1502, autor de la obra "Crónica de la Ínclita y Coronada Ciudad de Valencia", personaje de excepción del movimiento de las Germanías. La apacible apariencia de esta calle es resaltada por una plazoleta que en medio de esta nos regala un pozo de piedra colocado en el centro de la misma.

24 de enero de 2016

La "calle de San Miguel" recoge la memoria de la iglesia que aquí hubo.

La “Calle de San Miguel” tiene accesos por la calle Quart y la plaza de Mosén Sorell, debiendo su nombre a la antigua mezquita renombrada como iglesia de San Miguel y que databa de tiempos de la Conquista. Esta se hallaba en pleno barrio de la Morería y se le añadió la advocación de Sant Donís por ser este el patrón del día en que hizo su entrada en la ciudad Jaime I. Pero como el templo estaba encuadrado en dicho barrio musulmán se les concedió seguir ejerciendo allí su culto hasta que en el año 1521 un motín de los cristianos restituyó este al culto cristiano. En esta existió una cofradía dedicada al arcángel San Rafael y se guardaba el monumental San Cristóbal de los peraires procedente de la ermita derribada en la calle Corona. Tras la demolición del templo en los años cuarenta, su portada neoclásica se trasladó a la iglesia de San Pascual de la calle del Doctor Moliner. También en esta calle tuvo su entrada la conocida como Casa de la Misericordia y que hoy es la iglesia de Nuestra Señora del Puig. Antiguamente se llamó “de Malcuinat” (torpe) como apodo de alguien que vivió aquí y de “Tintureros”, que eran lo que tintaban lanas e hilaturas.

19 de diciembre de 2015

La "plaza de la Bocha" recuerda el anttiguo juego de bolos que aquí se practicaba.

La “plaza de la Bocha” tiene accesos por las calles Recaredo, Camarón y Foyos. Su configuración actual difiere un tanto de la que tuvo en el pasado pues hoy su área central la ocupan unos jardincillos cercados y debe su nombre a que allí hubo en el pasado un juego público de pelota o bolos. Se denominó en el pasado como “del carbó” pues aquí se vendía tal mineral y se encuentra a espaldas de un magnífico edificio sede del Gremio de Carpinteros que presenció sin duda el trabajo laborioso de los obradores de artesanos de la seda que en este entorno hubo. En 1899 se trasladó aquí la sección de niñas del Colegio de San Vicente Ferrer, primero que hubo en España dedicado a la atención de ciegos y sordomudos.

3 de diciembre de 2015

El "Pasaje de Ripalda" es un entrañable pasadizo comercial que se abre desde la calle de San Vicente Mártir.

El “Pasaje de Ripalda” es un moderno pasaje que se abrió en tiempos modernos entre la Calle de San Vicente Mártir y la Plaza de Mariano Benlliure, teniendo este nombre porque fue abierto en el edificio conocido como "de Ripalda" por la propiedad de la marquesa de Campo Salinas, también condesa de Ripalda. Este tuvo en su entorno de principios el S.XX la conocida y extinta plaza de Cajeros, lugar que gozaba de una gran actividad comercial y de tránsito a pesar de su pequeño tamaño. Su nombre le venía dado por haberse asentado en este lugar carpinteros que se dedicaban a la construcción de arcas. La construcción del pasaje data del año 1889 y mide 50 metros de longitud por cuatro de anchura. En ella destacan los grandes portalones de hierro forjado que protegían los antaño famosos Café Inglés, Gran Hotel Ripalda y Café Hungría. En su rotulación aparece curiosamente una representación del desaparecido Palacio de Ripalda que estuvo en la actual Alameda a la altura de Viveros.

14 de noviembre de 2015

La "calle de Zurita" rememora a este cronista de nuestra ciudad.

La “Calle de Zurita” hace referencia al cronista Jerónimo Zurita y Castro, con salida en la Calle Tosalet y entrada por la Calle Entenza. Este personaje destacó igualmente en los campos de la Historia y la Medicina al ser médico personal de Carlos I y secretario de Felipe II. Hoy destacan en su entorno el antiguo seminario conciliar y el Conservatorio de música. Con anterioridad se llamo Forn de Pedreguer y Forn de Na Crespa.

16 de octubre de 2015

La "Plaza de la Comunión de San Juan" da nombre a una plazoleta de bellas portadas neoclásicas.

La “Plaza de la Comunión de San Juan” fue conocida como “de la Abadía de San Juan”. Con entrada desde la calles Belluga, Exarchs, Botellas y Luchente, es uno de los rincones más artísticos pues nos muestra unas portadas neoclásicas con alegorías de San Juan Apóstol y San Juan Evangelista con arcos góticos que eran capillas donde se celebraba la misa en tiempos de peste. En su vértice se adivina lo que es una cruz de piedra tallada de pequeño tamaño que significaba que el cementerio contiguo se hallaba consagrado. Un retablo cerámico de la Virgen de los Desamparados completa su ornamentación.

21 de septiembre de 2015

La "plaza de Mosen Sorell" albergó uno de los palacios más magníficos de la ciudad.

La “Plaza de Mosén Sorell” tiene varios accesos, entre ellos desde la calle Alta, Corona, San Ramón o Sogueros. Históricamente se la conoció como dels “Tints Majors” desde 1454, ya que por aquí discurría la acequia de Na Rovella y los artesanos aprovechaban sus aguas para lavar sus sedas y sus lanas. Su nombre proviene de Tomás Sorell, descendiente de Arnaldo Sorell como caballero de la Conquista y que mandó edificar aquí uno de los palacios más bellos que tuvo la ciudad. 
Con él acabó un intencionado incendio en marzo de 1878. Su propiedad era de los condes de Albalat, de ahí el topónimo de Albalat dels Sorells, y en su blasón aparecían dos pececillos llamados sorells en valenciano y jurel en castellano. De los escasos elementos supervivientes del incendio tenemos dos puertas ojivales góticas que acabaron en el Museo del Louvre la de la capilla, y en una galería italiana la de la entrada. Tomás Sorell pasó a nuestra historia por haber descubierto un tesoro de veinte mil doblones de oro que habían sido conseguidos por piratas ingleses en sus fechorías y que habían sido escondidos en unos barriles de leguminosas y de pólvora que el caballero valenciano compró. Cuando este se dio cuenta del hallazgo dedicó el importe a la construcción gótica de su mansión. Con el tiempo, la decadencia se fue adueñando del edificio y fue destinado por parcelas a actividades varias como telares y teatro. Tras su incendio, pequeños puestos callejeros fueron ocupando su solar hasta convertirse en el actual mercado.

5 de septiembre de 2015

La "calle del Marqués de Dos Aguas" recuerda el título que tuvo la propiedad del palacio que alberga el Museo Nacional de Cerámica.

La “calle del Marqués de Dos Aguas” discurre entre la Calle de la Paz y la Rinconada Federico García Sanchiz, recibió el nombre de “Ave María” en un trayecto antaño más largo pues llegaba desde la Calle del Mar hasta la Plaza de Villarrasa que estaba en el inicio de Poeta Querol. Esta fue una vía muy señorial y transitada pues conducía hasta el Estudi General, antigua Universidad. El nombre de Ave María le vino por un retablo que estaba colocado en la plaza, llamándose también de “Castellvins”, “Argüelles” y  “Canalejas”. Este político murió asesinado en noviembre de 1912 frente a la Puerta del Sol cuando contemplaba el escaparate de una librería y se le dedicó esta calle pues concedió a Valencia la construcción del Palacio de Comunicaciones, la Dehesa del Saler y la Albufera. Una de sus casas más nobles es el antiguo Palacio de los Cardona, edificio que fue después “Hotel de Roma y hoy “Hotel Inglés”, antiguo palacio gótico que hoy queda poco reconocible. Frente a él estuvo el demolido Palacio de los Condes de Nieulant.   

17 de agosto de 2015

La plaza de San Agustín albergó uno de los mayores conventos de nuestra ciudad pues tenía doble claustro.

La actual “Plaza de San Agustín” se asienta en los antiguos terrenos de la conocida como Pobla de En Mercer y que albergaba el conjunto de iglesia y convento de San Agustín desde la segunda mitad del S.XIII. Tiene accesos desde la San Vicente Mártir, Játiva, Guillém de Castro, Barón de Cárcer, San Pablo y Huesca. En su entorno se hallaba el portal de más tráfico de la muralla cristiana como era la Puerta de San Vicente, en la cuál había una estatua de San Vicente Mártir mirando al interior de la ciudad, que hoy está en la Plaza de España, y una de San Vicente Ferrer en el exterior que hoy se encuentra en la Plaza de Tetuán. Su configuración vino del derribo de una callejuela que corría paralela al convento y que se llamó “de la Portería de San Agustín” y de un cementerio que debió pertenecer a la parroquia de San Andrés. Estos eran pues terrenos de pastizales donde apacentaba el ganado vacuno. A esta zona llegó a llamársele “Bovalar de San Agustín” y estaba casi despoblada. En dicha plaza se colocó por este motivo una cruz de piedra como recuerdo de la anterior existencia del camposanto mencionado. También aquí estuvo el antiguo Mercado de Abastos y la Casa dels Beguins o Hermanos de la Penitencia y que recogían de la calle a niños moriscos perdidos para pasar después a la protección del Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer. Tras la desamortización del conjunto, el claustro del convento pasó a ser presidio, teniendo en su entrada un rótulo que decía “Odia el delito y compadece al delincuente”, hoy jardincillo, y el solar de su otro claustro albergaría la actual sede de Hacienda. El altar mayor de la iglesia es presidido por un icono de la Virgen de Gracia que se salvó milagrosamente de la contienda civil y cuya iglesia fue restaurada en la década de los cuarenta para recuperar su primitivo estilo gótico. También se llamó “de Gandesa” y "Plaza del 11 de Febrero".

22 de julio de 2015

La "plaza de Rodrigo Botet" rinde justo homenaje a este gran filántropo manisense.

La “Plaza de Rodrigo Botet” fue históricamente conocida como “Plaza de San Jorge” ya que en la misma estaba la puerta principal de la iglesia y colegio que fundaron los caballeros de la Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324. En ella celebraban sus actos religiosos los caballeros del Centenar de la Ploma venerando a la conocida como Virgen de las Batallas. Estos caballeros ya dijimos que eran lso encargados de custodiar la bandera del Reino en las escaramuzas militares. Esta iglesia tenía un pasadizo que la comunicaba con el cercano Palacio de los Vilaragut, edificio que fue posteriormente sede de un banco, del Ateneo mercantil, del Frente de Juventudes y de la Academia Castellano. Finalmente sería demolido y en su solar se construiría el actual Hotel Astoria. En esta plaza se celebraron en el S.XV las bodas reales de Alfonso el Magnánimo con María de Castilla. Con accesos desde Barcelonina, Prócida, Embajador Vich, Vilaraut, Transits y Portillo de San Jorge, se llamó también de Cortes de Arenoso y de Don Pero Maza.  Popularmente también se le llama de “los patos” por la fuente que se levanta en el centro de la misma y que anteriormente estuvo en la Calle del Pintor Sorolla, aunque su nombre oficial sea el de fuente de “las tres ninfas”. Respecto al egregio personaje que la rotula diré que José Rodrigo Botet nació en Manises y estudió ingeniería en Argentina en el año 1870 diseñando varias ciudades. Como filántropo consiguió reunir una importante colección de fósiles que donaría a Valencia para que fuesen el fondo del Museo Paleontológico. Aunque murió en la miseria el Ayuntamiento reconoció justamente sus méritos y le dedicó esta plaza y un artístico mausoleo. 

2 de julio de 2015

La "calle de los Caldereros" ubica el asentamiento que tuvo este oficio extramuros de la muralla árabe.

La “Calle de los Caldereros” une dos típicas plazas de nuestra ciudad como son la del Tossal y la del Esparto. Su antigüedad data del año 1381 y fue la casa de los que ejercían el oficio de la calderería al obligarse a que estuvieran extramuros de la muralla árabe pero en la zona aledaña a la morería. Esta circunstancia se debía a que era grande el ruido que producían sus artes y se intentaba evitar las molestias a la vecindad. También fue conocida como “de los Tejedores”.